Vida o Muerte, Alimentos Industrializados

comida_industrializadaDesde la extinción del Homo Neanderthalensis hace 25 000 años y del Homo Floresiensis hace unos 12 000 años, el Homo Sapiens como especie biológica se ha desarrollado hasta llegar a ser lo que hoy denominamos el hombre. Para el año 1800 de nuestra era, éramos aproximadamente 1,000 millones de habitantes sobre nuestro Planeta. La ciencia y la tecnología, como elementos inherentes al desarrollo intelectual del hombre, nos han permitido ir creciendo en número de individuos y para el año 1930 ya éramos aproximadamente 2,000 millones de seres humanos y para 1950 llegamos a 2,500 millones. Este rápido crecimiento demográfico, nos obligó a modificar radicalmente la forma de alimentarnos. Primero fuimos cazadores nómadas. agricultura Luego, cuando descubrimos que el suelo nos podía dar “alimentos”, el hombre se asentó en las orillas de los cuerpos de aguas, formando las primeras comunidades e inició su actividad más importante: la agricultura, entendida como la forma natural para obtener esa energía a través de la materia orgánica que contiene esos carbohidratos, vitaminas, proteínas y minerales que son el combustible indispensable de nuestra maravillosa máquina humana. El suelo agrícola es un milagro de la naturaleza, formado por millones y millones de hojas de los árboles, que se acumularon durante miles de años, creando un organismo vivo. En cada centímetro cúbico de suelo agrícola conviven por lo menos 200 millones de microorganismos que realizan cientos de reacciones bioquímicas entre ellos en un ambiente neutro, con pH cercano a 7. Esta necesidad primaria del hombre, nos llevó durante más de 10,000 años a obtener los conocimientos que explican el comportamiento del suelo, el agua, el clima, la energía del sol y el aire ambiente, que interactúan en un ciclo virtuoso, diría yo, ciclo milagroso, para “producir” biomasa. Es precisamente a partir de esta experiencia milenaria de la relación del hombre con el suelo, que se practicó primero, la agricultura de subsistencia, luego la agricultura de secano o de temporal, aprovechando el agua de lluvia. Luego creció la demanda, ya en el siglo XX, y tuvimos que practicar la agricultura extensiva, con el uso de máquinas, surgiendo la mecanización del campo. Esta práctica nos obliga a utilizar grandes extensiones de suelo, para producir una mayor cantidad de productos agrícolas, por supuesto con riego. ganaderiaParalelamente también iniciamos la producción pecuaria a gran escala. Destinando millones de hectáreas de tierra (suelo agrícola) eliminando la corteza vegetal, para obtener proteínas animales a través de la carne. En este horizonte, hacia mediados del siglo XX, es cuando en realidad iniciamos formalmente la producción industrial de alimentos y la práctica de la agricultura intensiva. Acompañada de la era de la Química del Petróleo, iniciada a principios del siglo XX, la tecnología nos ayuda a pensar que podemos “fabricar” alimentos. Empujados por la gran recesión de 1929 en Estados Unidos de Norteamérica y la segunda guerra mundial, (que generó gran desarrollo tecnológico) y con el consejo de los economistas de crear el ciclo económico que produce riqueza y empleo a través de la producción industrial. Así iniciamos la “fabricación de alimentos”, apoyados en el desarrollo e investigación científica sobre las propiedades fisicoquímicas y el comportamiento de decenas de nuevas sustancias químicas sintetizadas a partir del petróleo y de sales minerales. Es en la década de los 50´s cuando iniciamos la era de la “producción de alimentos industrializados” y se propone por primera vez la fabricación de “sustitutos o sucedáneos” de alimentos agrícolas y pecuarios al ver que no se podía satisfacer la demanda alimentaria de los 2,500 millones de seres humanos mediante la práctica de las actividades agropecuarias tradicionales. Son el crecimiento poblacional y el desarrollo urbano los que en los últimos 70 años nos han llevado del medio rural a un entorno urbano. Conformando no solo en grandes ciudades, sino megalópolis, en donde “vivimos modernamente” hacinados. Este cambio profundo de la relación entre los seres humanos y su entorno, es el que ha modificado no solo su comportamiento, sino también su visión del “desarrollo”.

El método científico nos ayuda a resolver problemas usando el conocimiento y la investigación mediante la creación de nuevas tecnologías, las cuales son nuevas formas del aprovechamiento de los recursos naturales y su profunda transformación fisicoquímica para “beneficio de la humanidad”. medicinas Entendido este beneficio como la cura de las enfermedades, mediante nuevos “medicamentos y antibióticos”, la comunicación mediante nuevos “cerebros cibernéticos”, el entretenimiento mediante nuevos juegos “virtuales” y por supuesto los nutrientes alimenticios, con nuevas “bebidas y alimentos modernos”. El crecimiento poblacional se basa en el aumento en la expectativa de vida, a través de la protección de la salud mediante los avances científicos. Hace dos mil años éramos solo 250 millones y un individuo podía morir de una simple infección, la expectativa de vida era de 25 a 35 años. Hoy somos 7,000 millones y vivimos de 65 a 75 años. La forma de “vivir” del hombre moderno del siglo XXI, es muy diferente a la del hombre de principios de la era cristiana.

Aceptando que son las nuevas circunstancias y necesidades de las sociedades modernas y no la simple avaricia de los poderosos empresarios productores de los alimentos procesados, que con la meta de proveer los nutrientes que necesitamos diariamente 7,000 millones de seres humanos, han conformado esta poderosa industria, voy a explicar los graves daños a nuestra salud por el consumo diario de sustitutos o sucedáneos alimenticios.

Primero se tuvo que alargar la vida de anaquel, esto es, cómo lograr que estos “nuevos alimentos” retardaran su proceso de descomposición o putrefacción, generada por la actividad microbiológica; me refiero a las bacterias y los hongos que están presentes en todos los productos agrícolas y pecuarios y que de forma natural tienden a descomponer la materia orgánica en sus elementos Carbono, Hidrógeno, Oxígeno y Nitrógeno, como biogás y vapor de agua, productos de la biodegradación. Con este objetivo iniciamos (en mala hora) el uso de  “conservadores” alimenticios, como benzoato de sodio, nitrito de sodio y propionato de sodio.

Los sustitutos de leche o “leche en polvo” materna contienen azúcar, que químicamente es sacarosa y su uso moderno es una de las primeras razones de nuestra obesidad infantil. Lo refiere nuestra colega Xaviera Cabada en su artículo: la OMS recomienda no añadir azúcar ni sal a la preparación de los alimentos para los bebés. El azúcar es una sustancia que al consumirla hace que se liberen opioides y dopamina y ahora sabemos que su consumo frecuente puede crear adicción.

En 1866, Henri Nestlé un químico farmacéutico alemán radicado en Suiza, funda la empresa La Société des Produits Nestlé S.A., conocida como Nestlé. A partir de año 2005, es la compañía agroalimentaria más grande del mundo. Nestlé “produce” desde agua mineral, cafés instantáneos, condimentos,  hasta comida para animales, pasando por productos de chocolate y de lácteos. Sus ingresos en el 2008 fueron de 351,489 millones de dólares y sus activos son de US $ 114, 538 millones de dólares. Es en 1960 cuando nos “convence” de que es muy saludable alimentar a nuestros bebés con “leche en polvo” y hoy nos provee más de 100 marcas de alimentos para animales domésticos, preparados y conservas, bebidas, cereales para desayuno, congelados, chocolates y golosinas. En 1886 en la farmacia de John Pemberton, se creó la Coca Cola, mientras buscaba un nuevo remedio para el dolor de cabeza y las náuseas. Actualmente tiene su sede en Atlanta, Georgia y tuvo ingresos por US $ 112,000 millones de dólares en 2011 lo que lo convierte en el mayor negocio refresquero del mundo. Kellogg Company es una compañía multinacional agroalimentaria con sede en Battle Creek, Michigan, Estados Unidos, fundada en 1906 y sus ingresos en 2008 fueron de US $ 12,800 millones de dólares. pan En nuestro país tenemos a Grupo Bimbo, una empresa mexicana líder global en panificación. En 2011, generó US $ 10,712 millones de dólares. Produce más de 10,000 productos bajo más de 103 marcas. También tenemos a Grupo Maseca en la producción de harina de maíz y tortillas, que podrá tener ventas por aproximadamente US $ 5,000 millones de dólares en 2012. También tenemos Jugos del Valle, S.A., Danone, S.A. Pepsico, Co., lecheras Alpura y Lala, galleteras de Gamesa y Cuétara y decenas de empresas que nos venden desde caramelos, confitados, chicles, chocolates, mazapanes, polvos agridulces con chile, una variedad extensa de polvos de tamarindo y de mango con chile, los socorridos  dulces de chamoy. jamon Y por supuesto tenemos la poderosa industria de los embutidos, que tiene más de 25 marcas que nos ofrecen “alimentos” como el jamón de cerdo y de pavo, chorizos de todo tipo y la enorme industria quesera con más de 30 marcas y tipos de quesos. Sin olvidar la industria de aceites vegetales, gelatinas, pasteles, pastas, mayonesas, cremas, mantequillas, helados, cervezas, mariscos enlatados, mermeladas, vinos y sidras. También nos ofrecen “alimentos frescos”, me refiero a frutas y verduras frescas. Carne fresca, además de pescados secos.

En el tema de la “engorda rápida” de bovinos, cerdos y pollos, en un afán meramente lucrativo, vaca estamos abusando indebidamente de las hormonas de crecimiento y el clembuterol (compuesto clorado), dañinos para nuestra salud. También debo señalar la contaminación de nuestro suelo agrícola por la enorme cantidad de plaguicidas altamente tóxicos (como el 2,4 D; 2,4, 5 T; malathion y parathion)) que usamos en la producción agrícola dejando residuos en los granos y cereales que son el alimento de especies animales que ingerimos como fuente proteica y que por supuesto nos enferman.  Las Dioxinas y Furanos (las sustancias más tóxicas) se generan en las indebidas quemas de pata y de esquilmo en nuestro campo agrícola; son contaminantes orgánicos persistentes (porque no se degradan jamás) contaminan el suelo y el pasto que comen los animales alojándose en sus tejidos grasos y finalmente nosotros los ingerimos con el consecuente daño a nuestra salud.

Para que sepamos lo que estamos comiendo realmente,  les voy a compartir parte del excelente texto “Comiendo con el enemigo”, páginas 44,45,46 y 47, editado por Grijalbo en el año 2001, de nuestro colega y amigo, Erwin Möller, Ingeniero Bioquímico y posiblemente el hombre con más conocimiento técnico de los ingredientes y sustancias químicas que usamos en la fabricación de toda esta gama de “alimentos modernos”. Por ejemplo en aceites comestibles, usamos: mono y diestearatos de glicol, diacetilo, butilhidroxianisol (BHA) Y butilhidroxitolueno (BHT); en bacalao y pescados secos: anhídrido sulfuroso, nitrato de sodio, alquitrán (si es ahumado); en café instantáneo: alcohol propílico, ciclohexano, esencias 60-80, si es descafeinado: cloruro de metileno, dibromometano,dicloroetileno (DCE), tricloretileno(TCE) en carnes frescas: alkanato, papaína, asafétida, metilvioleta (de la tinta para marcar) antibióticos, pesticidas, hormonas sintéticas y metales pesados; en carnes frías: acido cítrico, asafétida, almidones y sus derivados, fosfato de calcio, sulfato de sodio, polifosfatos, fosfato de potasio, nitratos, nitritos, agar, lactoserum, gomas, gelosa y enzimas proteolíticas; en cereales: sulfato de aluminio, acetato de sodio, colorantes, antioxidantes; en cerveza: Anhídrido sulfuroso, bisulfito de potasio, sulfato de calcio, ácido clorhídrico, sulfato de magnesio, polimixin-B, taninos, colorantes, dextrina, enzimas proteolíticas, polinivilpirrolidona (PVP); en chocolates: manteca de cacao procesada, glucosa, jarabe de maíz, sorbitol, etilenglicol, polioxietileno, carboximetilcelulosa, vainillina, etil-vainillina, colorantes, saborizantes y aromatizantes: en dulces y caramelos: acido cítrico y láctico, lactatos de calcio y sodio, acido benzóico, benzoato de sodio, acido sórbito, vaselina, almidones, sorbitan monolaureato, manitol, glucosa, fructosa, jarabe de maíz, sucroglicéridos, cinamaldehido, oxidos de calcio, propilenglicol, grasa vegetal hidrogenada, oxido de titanio, gelosa, pectinas, alginatos, agar, carragenina, colorantes, saborizantes, aromatizantes, BHA y BHT; salchichas en embutidos: alginatos, almidones, bicarbonato de sodio, nitratos y nitritos; en galletas: mono y diglicéridos, alginato de sodio, propionato de calcio, acido butírico, cinamaldehido, bromato de potasio, fosfato de aluminio, cloruro de aluminio, alumbre, cloramine T, colorantes y saborizantes ( para el relleno de la galleta sándwich, véanse dulces y mermeladas); en harina: acido cítrico, acido láctico, acido acético, acetato de calcio, fosfato acido de sodio y ácido benzóico, benzoato de sodio, metafosfatos, alumbre, yodato de potasio; en helados: dietilenglicol, carboximetilcelulosa, alcohol polivinílico, agar, gelosa, alginatos, pectina, almidón, saborizantes y colorantes; en jugos de fruta: ácido benzóico, anhídrido sulfuroso, cinamaldehido, caseína, albúmina, taninos, glucosa, fructosa, carboximetilcelulosa, dimetilpolsiloxano, cloruro estanoso, cola de pez, colorantes y saborizantes: en leche enlatada (evaporada o condensada): ácido cítrico y láctico, oxido de calcio, cloruro de calcio, fosfato sódico y potásico, citratos alcalinos, glucosa, metales pesados, antobióticos, pesticidas, hormonas sintéticas,; en leche pasteurizada: carbonato y bicarbonato de sodio, óxido de calcio, peróxido de hidrógeno, gomas, pectina, antibióticos, pesticidas, hormonas sintéticas; en manteca y grasas vegetales: galeato de propilo e isopropilo, galeatos de octilo y dodecilo, antioxidantes, níquel; en mantequilla y margarina: ácido bórico, bicarbonato de sodio, benzoato de sodio, nitrato de sodio, estearil citrato, diacetilo, almidón, ácido nordihidroguayarético, citrato monoisopropílico, grasas hidrogenadas total o parciales, colorantes, BHA ; en mariscos enlatados: ácido benzóico, benzoato de sodio, ácido cítrico, citratos, hexametilentetamina, colorantes, alquitrán, (los ahumados); en mermeladas: ácido tartárico y benzóico, benzoatos, ácido cítrico, tartrato sódico y potásico, demiteilpolisiloxano, pectina, alginatos, agar, gelosa, gomas, metilcelulosa, almidón, glucosa, jarabe de maíz, colorantes, saborizantes y aromatizantes; en mostazas: ácido tartárico y cítrico, anhídrido sulfurosos, cúrcuma, colorantes,; en pan (dulce, de sal o de caja): mono y diglicéridos, bromato de potasio, nitrato de sodio, fosfato de aluminio, alumbre, acetato de sodio, fosfato cálcico, cloramine T, polioxietileno, colorantes, saborizantes; en pastelería: ácido cítrico y ácido tartárico, bitartrato de potasio, pectina, gomas, gelosa, almidón, glucosa, sorbitol, acetato de amilo, ácido benzóico, parafina, colorantes, saborizantes y aromatizantes; donas en pastelillos: mono y diglicéridos, sucroglicéridos, polioxietileno, pectina, gomas, almidones, glucosa, grasa vegetal hidrogenada, colorantes, saborizantes, antioxidantes; en polvos para gelatinas y flanes: dietilenglicol, lactato de calcio, ortofosfatos y pirofosfatos alcalinos, ácido fumárico, carragenina, colorantes y saborizantes; en quesos: ácido málico, acético y pirolígneo, fosfatos, propionato y citrato de calcio, alumbre, alginato de sodio, cloramine T, hipoclorito de sodio, carboximetilcelulosa, peróxido de hidrógeno, parafina; en quesos fundidos: algunos de los aditivos anteriores, además de bicarbonato de sodio, cloruro de calcio, orto, piro y metafosfato de sodio, ácido málico, polifosfato de sodio y de calcio, enzimas y colorantes; en refrescos gaseosos: ácido cítrico, láctico y sórbico, benzoato de sodio, citratos alcalinos, alginatos, cinamaldehido, sorbitán monolaureato, BHA, colorantes, saborizantes , aromatizantes, ácido fosfórico (en los de cola), cafeína (en los de cola), fructosa en algunos; en salchichas: lactosa, almidón modificado, papaína, fermentos lácticos, nitrato y nitrito de sodio, benzoatos, colorantes; en sidras: ácido cítrico y tartárico, anhídrido sulfuroso, caramelo, enzimas, glucosa, colorantes; en sopas y enlatadas: ácido cítrico, glutamato monosódico, fosfato de sodio dibásico, dimetilpolisiloxano, BHA. Colorantes, saborizantes, aromatizantes, sodio en exceso; en verduras y frutas frescas: residuos de pesticidas, de abonos (nitratos), de metales pesados de herbicidas, de hormonas vegetales: en vinos: ácido cítrico, sórbico y metatartárico, anhídrido sulfuroso, sulfato de potasio, sulfitos alcalinos, sorbatos alcalinos, benzoatos, taninos, caseína, caolín, alginatos, gomas, pectina, gelatina, carragenina, cola de pez, enzimas, colorantes; en yougurt: ácido sórbico, bórico, tímico y salicílico, fosfatos disódico y dipotásico, sorbatos alcalinos, alumbre, glucosa, alcohol etílico, enzimas, colorantes y saborizantes.

Nuestro maravilloso cuerpo no está diseñado para procesar esta variada y enorme cantidad de “aditivos alimenticios” que comemos diariamente. Todos ellos son sintéticos y en mayor o en menor grado son tóxicos y aunque las autoridades de la COFEPRIS permiten su uso, asegurando que no dañan nuestra salud, la realidad es que nos están enfermando diariamente. refrescos  Los resultados en nuestro país, son alarmantes: tenemos el primer lugar mundial en obesidad infantil, debido (entre otras razones) a que somos los campeones consumidores de refrescos con aproximadamente 163 litros/año/habitante, comparado con el consumo promedio mundial de 70 litros/año/habitante. Los datos del INEGI nos dicen que en México murieron en promedio cada año en el período del 2000 al 2008, 228 niños de 1 a 4 años y 657 niños de 5 a 14 años por leucemia. En 2008 murieron 75,572 mexicanos por diabetes mellitus; 59,579 por enfermedades isquémicas del corazón; 30,212 por enfermedad cerebrovascular; 28,422 por cirrosis y otras enfermedades crónicas del hígado; 15,694 por enfermedades hipertensivas; 14,767 por ciertas enfermedades originadas en el período perinatal; 12,592 por nefritis y nefrosis; 8,310 por desnutrición calórica proteica; 6,697 por tumor maligno de tráquea, bronquitis y pulmón; 5,509 por tumor maligno de estómago; 5,148 por tumor maligno de la próstata; 5,037 por tumor maligno de hígado; 4,840 de tumor maligno de la mama; 4,031 por tumor maligno de cuello de útero y 10, 514 de causas mal definidas. Además tenemos un grave problema de infertilidad: uno de cada 4 jóvenes mexicanos entre 20 y 30 años, no puede tener hijos según investigaciones del Cinvestav. Nadie en su sano juicio, puede negar que somos lo que comemos. La Comisión Federal para la Prevención contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) debe velar por nuestra salud exigiendo a todos estas poderosas empresas que desarrollen nuevas tecnologías para sintetizar todos estos aditivos alimenticios a partir de las mismas fuentes naturales (vegetales y animales) y sobre todo no mentir en el etiquetado de estas bebidas y alimentos industrializados sobre el verdadero contenido calórico. También es urgente que genere nuevas normas de alimentos que incluyan todos los contaminantes orgánicos persistentes señalados en el Convenio de Estocolmo, del cual somos parte obligada.

Además estamos abusando de la “sal” (cloruro de sodio). chamoy Nuestra sangre tiene 0.92 mgr/lto. de esta importante sal y es necesaria para nuestro organismo, pero no debemos exceder de 2,000 miligramos de cloruro de sodio por ingesta diaria por persona. El consomé de pollo, la salsa maggi, las papas fritas y todos los polvos de chile y sobre todo el chamoy contienen grandes cantidades de sal, verifica su contenido real.

Tenemos funcionarias como la bióloga Rocío Alatorre Eden Winter, Directora de Riegos de COFEPRIS, que dice que el Ditiocarbamato de Sodio y el Glutaraldehído no representan ningún riesgo para la salud, a pesar de que no están autorizados (actualmente) por la Secretaría de Salud como “Aditivo o Coadyuvante” para la fabricación de azúcar (sacarosa) y que irresponsablemente siguen usando muchos ingenios mexicanos. Con un grave riesgo para la salud de todos los mexicanos, ya que nuestra dieta obesogénica (cantidades enormes de azúcar)  nos genera toda clase de enfermedades por estas sustancias químicas tóxicas. mc_combo También debo aclarar: no nos matan de forma inmediata, sino que nos generan una muerte lenta al acumularse poco a poco en nuestros tejidos, órganos y huesos, generando altísimos costos en medicamentos y servicios médicos para el sistema de salud de nuestro país y un enorme sufrimiento personal durante años. Gracias a nuestra “dieta moderna” estamos diabéticos, cancerosos, hipertensos, estériles, obesos y mal nutridos. Por eso les recomiendo que cuando vean una etiqueta de cualquier “bebida o alimento moderno” que tenga más de 5 ingredientes, mejor no lo consuman. Regresemos a nuestra dieta original mexicana y comamos alimentos naturales. Nosotros no nacimos comiendo hamburguesa con papas fritas y refresco de cola.

10 comentarios sobre “Vida o Muerte, Alimentos Industrializados

  1. Muy bueno el artículo. El problema principal es la sobrepoblación mundial, que deriva de la necesidad de alimentación y dinero de todos los habitantes aún cuando éstos vayan en contra dw la salud.

    Vivir en ciudad nos hace presa de todo esto. Por ello, no hay de otra mase que impulsar el ejercicio para poder balancear al menos un poco la salud

  2. Leí su artículo, le aseguro que lo que plasma ahí es la preocupación que tenemos muchas personas en este país. Es difícil luchar contra un pulpo que tiene tantos tentáculos, pero para mi la lucha más difícil es contra la ingesta de refrescos en casa. Hace tiempo el tomar refresco no era motivo de preocupación más que para algunas personas y jamás tome sus comentarios en cuenta. Ahora me doy cuenta que el refresco es a mi forma de ver, adictivo y difícil de dejar.

  3. Muy buen artículo
    Desafortunadamente vivimos tan de prisa que no nos detenemos a ver lo que comemos, pero esta en nosotros los padres jóvenes en dosificar la cantidad de comida chatarra que consumen nuestros hijos.
    Lo que seria de mucha utilidad, es obtener recetas sanas y rápidas de preparar para los que trabajamos todo el día.

  4. Mi preocupacion son los niños hospitalizados con problemas sanguineos a los cuales siempre les entrevisto a cerca de la alimentacion y siempre coinciden de que estos niños tienen habitos de comer, limon con sal,grosellas con sal, reinaclaudias con sal, ciruelos con sal, nararanjas con sal, como se puede ver todos los citricos con sal y comen todos los dias, leí investigaciones que fueron realizados en el año 2001 donde comprobaron que el noventa por ciento de leucemias se debian por ingerir cítricos con sal, pero que actualmente se dan propagandas de ingerir estos citricos con sal.

  5. Muchas gracias por el trabajo extenso e importante.
    Un par de detalles. El “azúcar” añadido a formulas de alimento para bebés y sobretodo a toda bebida embotellada mas común es ahora la frucuosa altamente concentrada (HFCS por sus siglas en inglés) mas dañina que la sacarosa, azúcar blanca que todos conocemos.
    La edad de la leche materna humana, o sea tal como la conocemos ahora, es de 400,000 años. Quien sabe como se llamarían esos grupos de homínidos, pero la lección es que si la naturaleza llegó, desde entonces, a ese nivel de perfección y no ha necesitado de cambios, ¿que hacen los colegas quimicos y similares tratando de sustituirla? Son tán sútiles y complejos todos los componentes y sus interacciones que queda claro que solo es dinero lo que hay de por medio.
    Por último me gustaría sugerir que no hay forma de encontrar la formula para no ser engañado por la industría alimentaria (y médica), ya sea por etiquetados (“natural”, “tan buena como:”, “para que tus hijos…”) la única alternativa es comida real vs comida de fábrica.
    Salud

  6. DR. CARLOS ALVAREZ FLORES, REALMENTE AGRADEZCO LA POSIBILIDAD DE CONOCER GENTE TAN CONCIENTE COMO USTED MUCHAS FELICIDADES Y MUCHAS GRACIAS POR SUS VALIOSOS COMENTARIOS.

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