¿ Qué significa el Cambio Climático ?

Por Carlos Alvarez Flores

Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.

Cuando hablamos de Cambio Climático, nos referimos al cambio del clima, definido éste, como el promedio de las condiciones metereológicas o características del estado del tiempo, como la temperatura, presión atmosférica, humedad, vientos, posibilidad de lluvia, etc, que se han registrado cuando menos en 30 años, que de acuerdo con la Organización Metereológica Mundial (OMM) es la unidad de tiempo mínima para poder definir el clima. En este caso nos referimos al clima del planeta. De acuerdo con la meteorología, que estudia la física de la atmósfera, debemos saber que existen tres capas en el planeta: litósfera: parte sólida o sea los continentes e islas; la hidrósfera, capa de agua u océanos, que cubren aproximadamente el 75 % del planeta y la atmósfera que es la capa gasesosa  que cubre todo el planeta.

                

La modificación del clima del planeta, en los últimos 30 años, se ha dado por la modificación en la concentración de los gases en la atmósfera, ocasionados por las actividades de la especie humana y la destrucción de la corteza vegetal.  Sabemos que los bosques, selvas y el suelo agrícola (litósfera) junto con los mares y océanos (hidrósfera), conforman el sistema natural de captura de carbono (CO2) de nuestro planeta. Sabemos que la biósfera (litósfera e hidrósfera) está capturando  la mitad del CO2 que estamos generando en nuestra “actividades modernas”. El 50 % restante permanece en la atmósfera. La vida moderna que llevamos en los grandes centros urbanos, más la actividad industrial,  la minería, la pesca y el acelerado crecimiento urbano provocan una deforestación permanente; todo ello, generado por el gran crecimiento poblacional registrado en los últimos 214 años (de 1,000 millones en el año 1800 a 7,350 millones de habitantes en este momento), nos han colocado en una situación verdaderamente compleja y peligrosa. El IPCC (grupo intergubernamental de expertos sobre cambio climático) que preside Rajendra K. Pachauri, conformado desde 1988, por  la Organización Metereológica Mundial (OMM) y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), nos ha proporcionado las evaluaciones científicas sobre la enorme información científica, técnica y socioeconómica que se ha generado en estos últimos 26 años,  sobre los riesgos del cambio climático. Nos han alertado de manera constante sobre las graves consecuencias medioambientales y socioeconómicas del cambio climático y también nos han orientado a cerca de las diversas opciones para adaptarnos o para mitigar sus efectos. A pesar de todo ello, en realidad, no hemos entendido la importancia de lo que significa el cambio climático o calentamiento global.

             Fotografía desde lejos del Lago mead drough en California

El quinto informe del IPCC ( 309 autores de 70 países con ayuda de 436 autores contribuyentes y 1729 revisores expertos), publicado el 31 de marzo de 2014, nos advierte que el cambio climático produce riesgos generalizados y que podemos realizar respuestas efectivas, pero que un calentamiento elevado del clima dificultará las respuestas. En el informe del Grupo de trabajo II del IPCC, titulado “Cambio Climático 2014, impacto, adaptación y vulnerabilidad”, se detallan el impacto del cambio climático hasta la fecha, los riesgos futuros que se derivan de él y las posibles medidas efectivas con las que podemos reducir esos riesgos. El 9 de septiembre de 2014, en Ginebra, Suiza,  la Organización Metereológica Mundial, (OMM) informó que la cantidad de gases de efecto invernadero presentes en la atmósfera alcanzó un nuevo máximo sin precedentes en 2013, debido al aumento acelerado de los niveles de dióxido de carbono. Por ello surge la necesidad de una acción internacional concertada frente a la aceleración del cambio climático, cuyas consecuencias podrían ser devastadoras. Revela, que entre 1990 y 2013 el forzamiento radiactivo –que provoca un efecto de calentamiento del clima– experimentó un incremento del 34% a causa de los gases de efecto invernadero de larga duración, tales como el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O).

                         

En 2013 la concentración de CO2 en la atmósfera alcanzó el 142% del nivel de la era preindustrial (antes de 1750), el de metano el 253% y el de óxido nitroso el 121%. Las observaciones de la red de la Vigilancia de la Atmósfera Global (VAG) de la OMM revelaron que los niveles de CO2 habían aumentado más entre 2012 y 2013 que durante cualquier otro año desde 1984. Datos preliminares apuntan a que este aumento posiblemente obedezca a la reducción de la cantidad de CO2 absorbida por la biósfera, sumado al incremento constante de las emisiones de ese gas. En el Boletín de la OMM se informa de las concentraciones atmosféricas –y no de las emisiones- de esos gases. Se entiende por emisión la cantidad de gas que va a la atmósfera y por concentración la cantidad que queda en la atmósfera después de las complejas interacciones que tienen lugar entre la atmósfera, la biósfera y los océanos. El incremento de CO2 en la atmósfera se ve amortiguado gracias a la absorción de este gas por los océanos, pero estos pagan un alto tributo por ello. No parecen existir precedentes para el ritmo actual de acidificación de los océanos, al menos en los últimos 300 millones de años, señala el informe.

                       

“Tenemos la absoluta certeza de que el clima está cambiando y de que las condiciones meteorológicas son cada vez más extremas debido a actividades humanas como la quema de combustibles fósiles”, afirmó el Secretario General de la OMM, Michel Jarraud. “Lejos de disminuir, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera aumentó el año pasado a un ritmo que no se había dado en casi 30 años. Debemos invertir esa tendencia reduciendo las emisiones de CO2 y de otros gases de efecto invernadero como medida generalizada”, dijo. “Se nos está agotando el tiempo”. “El dióxido de carbono permanece en la atmósfera durante cientos de años y en el océano aún mucho más. Las emisiones de CO2 del pasado, presente y futuro tendrán un efecto acumulativo tanto en el calentamiento de la Tierra como en la acidificación de los océanos. Las leyes de la física no son negociables”, manifestó el señor Jarraud.

           fotografía de un barco hundido en un lago seco de California  

“El Boletín constituye una base científica para la adopción de decisiones. Tenemos los conocimientos y las herramientas para tratar de que el aumento de la temperatura se limite a 2 °C como máximo y así dar una oportunidad a nuestro planeta y un futuro a nuestros hijos y nietos. No se puede  alegar   ignorancia como excusa para no actuar”, dijo el señor Jarraud. “La inclusión de una sección sobre  la acidificación de los océanos en este número del Boletín de la OMM sobre los gases de efecto invernadero era necesaria y resulta apropiada. Ya es hora de que el océano, en cuanto uno de los principales factores determinantes del clima del planeta y atenuante del cambio climático, se convierta en un elemento central de los debates sobre el cambio climático”, declaró Wendy Watson-Wright, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). “Si el calentamiento de la Tierra no se considera una razón suficiente para reducir las emisiones de CO2, la acidificación de los océanos debería serlo puesto que sus efectos ya se están dejando sentir y no hará sino aumentar decenio tras decenio”.

                     

Las predicciones del IPCC, de que sería hasta el año 2020, cuando se podrían registrar concentraciones de 400 ppm de CO2 en la atmósfera, fueron rebasadas. El 9 de mayo de 2013, se registró un promedio de concentración diaria de dióxido de carbono en la atmósfera de Mauna Loa (Hawái) de 400,03 ppm, según la Administración Nacional del Océano y  de la Atmósfera (NOAA) de Estados Unidos de América. Mauna Loa es la estación de medición  atmosférica continua más antigua del mundo, por lo que se considera un lugar de referencia en la Vigilancia de la Atmósfera Global.  El umbral fue rebasado por primera vez en estaciones del Ártico. En abril de 2012 se registró el  primer promedio mensual superior a 400 ppm en Barrow (Alaska, Estados Unidos) (71,3 N) y en  Alert (Canadá) (82,5 N). Desde principios de 2013, los valores de CO2 medidos en otra estación  mundial de la Vigilancia de la Atmósfera Global, Ny-Ålesund (Noruega) (78,9 N), también excedieron  de 400 ppm. 

                      

Según la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera (NOAA) de Estados Unidos de América y el Centro sobre el Clima de Tokio del Servicio Meteorológico de Japón, la temperatura media mundial sobre la superficie de las tierras y los océanos en junio de 2014 ha sido la más elevada de un mes de junio desde que empezaran los registros. Mayo también ha sido el mes de mayo más cálido registrado. Según datos de la NOAA, la temperatura media combinada sobre la superficie global de las tierras y los océanos en junio de 2014 fue de 16,22 °C, fue superior en 0,72 °C a la media de 15,5 °C del siglo XX.

                   

El 2 de julio de 2014, la  agencia espacial norteamericana (NASA) puso en órbita, (a 686 km de la superficie terrestre) el satélite OCO II, Orbitin Carbon Observatory, con un costo de 468 millones de dólares. Será capaz de realizar 1,000 lecturas diarias para medir de forma más precisa la variación de la concentración de CO2 en la atmósfera y conocer el verdadero comportamiento de los mecanismos  naturales que tiene nuestro planeta para capturar CO2.

             

Satélite OCO-2

El calentamiento global es evidente, ¿estamos realmente concientes de lo que significa el cambio climático o calentamiento global?, creo que no. La débil y lenta respuesta de los países (USA, China e India) que generan más del 50 % de las emisiones globales (que pueden ser de 43,000 millones de toneladas de CO2 equivalente al año), nos muestra que para ellos no existe ninguna emergencia. Todas estas alertas tanto del IPCC, como de los propios dirigentes del PNUMA o de la OMS, quienes de manera permanente nos están advirtiendo sobre la urgente necesidad de tomar medidas globales respecto a la reducción de la generación de emisiones de CO2, no han sido suficientes.

             imagen comparativa del antes y después de como van desapareciendo los glaciares

La economía mundial basada en el petróleo, es mucho más fuerte que todas estas advertencias. Sabemos que debemos reducir nuestras emisiones del CO2, a través de una mejor eficiencia energética en las actividades industriales y ahorros de energía en nuestros hogares, mediante el uso de energías verdes, con calentadores solares de agua. Debemos usar celdas solares. Debemos usar las energías eólica y mareomotriz, a través de las nuevas turbinas eólicas, que también se usan ya en los ríos, como en Nueva York.  No debemos olvidar que así como deforestamos millones de hectáreas de bosques y selvas (con la consecuente pérdida de biodiversidad) en los últimos 100 años para nuestro  crecimiento urbano e industrial, debemos compensar esta reducción de nuestro sistema natural de captura de carbono (CO2),  a través de la forestación permanente y recuperación de suelos. Debemos reciclar el agua, no solamente tratarla para descargarla a los cuerpos de agua, tratada mediocremente, como en nuestro país. Debemos practicar una nueva forma de producción y consumo sustentables.

             comparación a travez del tiempo de la acidificación de los oceanos    

Debemos dar  un manejo integral a todos los residuos que generamos diariamente, no solo los residuos sólidos urbanos, sino también los de manejo especial y los residuos peligrosos. Esto significa que debemos reciclarlos y reaprovecharlos. Debemos transportarnos con vehículos eléctricos o movidos por le energía solar. Debemos cambiar nuestra actitud frente al “desarrollo” tradicional, para pensar en una nueva forma de “vivir”. Adoptar nuevas formas de desarrollo urbano. Impulsar una nueva arquitectura sustentable, con nuevos materiales de construcción y sobre todo modificar los diseños tradicionales de cajones de concreto. Con sistemas de captación de agua pluvial y nuevos diseños arquitectónicos de aprovechamiento de la luz solar.

                  

Esto es, aceptar  que hoy estamos en un estilo de vida moderna, que provoca un dispendio enorme de energía. Sobre todo porque la energía, como la usamos comúnmente es en forma de energía eléctrica, a partir de la quema de combustibles fósiles. La mejor muestra de que no queremos abandonar  esta  mala costumbre, es la intención de  sacar desde estos nuevos y profundos yacimientos gas natural y petróleo, que suponen las formaciones de  rocas denominadas lutitas o esquistos, con procesos que requieren grandes volúmenes de agua y cientos de sustancias químicas tóxicas.

                 

No hemos entendido que las consecuencias de retardar los cambios profundos que debemos implementar, es muy peligroso. No debemos perder la oportunidad de reaccionar en estos próximos diez años, toda vez que año tras año, sufrimos enormes daños por el calentamiento global, causados por meteoros, cada vez más intensos, además de sequías más frecuentes y prologadas. El costo de las consecuencias se calcula en este momento del 10 % de PIB mundial. Sin embargo, no hemos tomado estas importantes decisiones. Es urgente que los líderes económicos y políticos del planeta cumplan con su responsabilidad  histórica  a fin de lograr el revertimiento del aumento de las concentraciones de CO2 en la atmósfera.

                               

Y será precisamente en la reunión de Paris, Francia que se realizará del 30 de noviembre al 11 de diciembre de 2015, la COP21, donde tendremos la última oportunidad de que los tres grandes generadores de emisiones de CO2, los Estados Unidos de Norteamérica, China y la India, que juntos suman más del 50 % de la emisiones totales globales de CO2, aproximadamente unos 18,000 millones de toneladas anuales de CO2 equivalente al año; tomen la decisión histórica de obligarse responsablemente a reducir de manera urgente sus emisiones y finalmente decidan utilizar las energías renovables, como la energía mareomotriz, la energía eólica y la energía solar que son el verdadero camino hacia la sustentabilidad.

1 comentario sobre “¿ Qué significa el Cambio Climático ?

  1. Hoy es la primera vez que lo escuché en la radio 88.1 y nunca me imaginé cuanto tiempo a pasado sin que el Gobierno tomé medidas para esta ciudad y mas la cantidad de oídos sordos que no escucharon el llamado a tiempo para no llegar a éstos momentos. soy una persona humilde pero diga me en que lo puedo ayudar para transformar esta ciudad y que se pueda vivir.

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