La (in)movilidad en México.

Por Ing. Carlos Alvarez Flores

No solo la ciudad de México es la campeona mundial de congestionamiento vial, como fué publicado por la empresa que determina su índice TomTom, el pasado 23 de marzo de 2016; por encima de Bangkok, Estambul, Río de Janeiro y Moscú. Según este reporte los automovilistas capitalinos tardan cuando menos el 59 % más de tiempo en los traslados de un punto a otro y pueden llegar hasta el 103 % más en las horas pico. Estos datos son el resultado de una evaluación realizada en 295 ciudades de 38 países del mundo, 77 más que las evaluadas en 2015.

 

El grave problema de la inmovilidad, no es exclusivo de las ciudades o zonas metropolitanas de nuestro país. También tenemos enormes problemas de movilidad en nuestras autopistas federales, carreteras federales, carreteras estatales y caminos rurales. Los principales corredores carreteros de nuestro país: México-Nogales con ramal a Tijuana, el México-Nuevo Laredo con ramal a Piedras Negras, el Querétaro-Cd. Juárez en la práctica están saturados por el enorme tráfico de camiones de carga regular y especializada que mueven las mercancías y combustibles que nuestro país comercia con los Estados Unidos de Norteamérica.
 

La falta de planeación y de voluntad de nuestros gobiernos para implementar una estrategia integral de desarrollo, en materia construcción de infraestructura de transportes nuestro país muestra un rezago monumental, que de acuerdo con el Índice de Competitividad Global de 2012 del Foro Económico Mundial, sitúa a México en el lugar 41 de 144 países en materia de competitividad de infraestructura de transportes, lo que nos posiciona a casi 40 lugares de distancia de nuestros principales socios comerciales y debajo de naciones con desarrollo similar en la región, lo que indica una dispersión de los esfuerzos de conectar a México. En términos de competitividad global en infraestructura en transporte al 2012, en una escala de 1 a 7, siendo 7 accesible y 1 inaccesible, México tiene 4.4 contra 6.6 de Singapur, 5.9 de Canadá y 5.8 de EUA. En el mismo índice, desglosado en sus sectores, México ocupa el lugar 50 en carreteras, 60 en ferrocarriles, 64 en puerto, 64 en aeropuertos de un total de 144 países.

 

En cualquier carretera o en cualquier ciudad tenemos inmensos problemas de movilidad. Los mexicanos diariamente perdemos tiempo muy valioso cuando salimos de nuestros hogares y nos trasladamos a nuestro trabajo, a la escuela o simplemente a labores de entretenimiento y esparcimiento; porque es inconcebible que nuestro gobierno federal haya quedado rezagado en la construcción de diferentes sistemas de comunicación terrestre frente al enorme crecimiento vehicular registrado de 1980 a 2012. Los datos del INEGI sobre los vehículos de motor registrados en circulación, nos revelan que en el año 1980, existían 5’758,330 vehículos, de los cuales, 3’950,042 eran automóviles, 60,388 camiones para pasajeros, 1’470,816 camiones y camionetas de carga y 277,084 motocicletas. Para 2012, ya existían 34’874,655 vehículos con motor registrados en circulación, de los cuales, 23’569,623 eran automóviles, 337,841 eran autobuses de pasajeros, 9’385,466 camiones y camionetas de carga y 1’581,725 motocicletas.

 

Según mi estimación, al mes de agosto del año 2016 deberemos tener más de 41 millones de vehículos de motor registrados en circulación. Prácticamente hemos agregado a la circulación un millón de vehículos cada año. La falta de construcción de nuevas vialidades en los centros urbanos por la falta de planeación del crecimiento urbano, que deben desarrollar los ayuntamientos en coordinación con los gobiernos estatales y la ausencia de construcción de autopistas federales con 3 carriles y en algunos casos como las autopistas que comunican a la ciudad de México con Puebla, Pachuca, Cuernavaca y Toluca que deben ser de 4 carriles, ha generado esta nueva crisis de inmovilidad que sufrimos en nuestro país.

 

El principal culpable es el Gobierno Federal, ya que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, ha cometido la irresponsable omisión al ignorar el enorme crecimiento vehicular que hemos registrado en los últimos 36 años. El error histórico de no plantear y proponer en el Plan Nacional de Desarrollo, que nuestro país requiere de manera permanente la construcción de nuevas vialidades y/o en su defecto planeación de otros modelos de trasporte de pasajeros y sobre todo de carga. Como es sabido, nuestro país carece de un verdadero sistema de trenes eléctricos de nueva generación, debido a nuestra cercanía del modelo norteamericano que privilegia el uso de autos de gasolina, camiones y estos nuevos y peligrosos camiones de doble remolque, que autoriza nuestra irresponsable Dirección General de Autotransporte Federal, que dirige Adrián del Mazo Maza, quien es el encargado de normar el autotransporte federal y sus servicios auxiliares, el trasporte privado y otras modalidades que operan en los caminos y puentes de jurisdicción federal. Todos ellos sobre llantas y con quema de combustibles fósiles.

 

A pesar de que nuestro país pueda contar con 40,812 km de carreteras federales. 9,174 km de autopistas federales, 85,076 km de carreteras estatales, 156,044 km de caminos rurales y 74,550 km de brechas mejoradas, que nos arrojaran un total de 378,923 km, nuestro país ha experimentado falta de avances en materia de infraestructura en transportes. Es importante considerar que también se debe analizar la calidad de la infraestructura. Además de que se debe evaluar que la infraestructura necesaria en comunicaciones y transportes debe estar alineada a las necesidades de movilidad y de carga. No debemos seguir pensando solamente en sistemas de transporte carretero.

 

En el periodo 1992-2011, México invirtió en promedio el 1.10% del PIB nacional anual en infraestructura de comunicaciones y transportes, situándose así por debajo de la media de países como EUA (1.52% del PIB), la Unión Europea (1.57 % del PIB), India (2.51% PIB), Japón (3.07 %del PIB) y China (5.02% del PIB) en términos de inversión. Durante los últimos cinco años esta inversión se ha reducido respecto al PIB, al promediar un 1.07% del PIB nacional anual, sumando 731 mil millones de pesos y siendo 54% privada y 46% pública.

 

De acuerdo al Índice de Desempeño Logístico 2012 del Banco Mundial, México se ubica en el lugar 47 de 155 países, posicionándose a 38 lugares de distancia de nuestros principales socios comerciales y de naciones con desarrollo similar en la región. México tiene un Índice de Desempeño Logístico del Banco Mundial al 2012 de 3.06, contra 3.12, de Brasil, 3.17 de Chile, 3.85 de Canadá, 3.93 de EUA y 4.13 de Singapur en un puntaje de 1 a 5, donde 1 es extremadamente ineficiente y 5 extremadamente eficiente.

 

En 2012, el autotransporte federal movía el 55% de la carga en nuestro país, seguido por la vía marítima en un 34% y finalmente por ferrocarril en un 11%. Esto impacta los costos de traslado, dado que en México las distancias entre las entidades que generan los principales flujos de carga son en muchos casos mayores al rango de 400-500 kilómetros. Por consiguiente, en ese rango, tanto el ferrocarril como el barco son alternativas más eficientes y baratas que el autotransporte, para el traslado de carga hasta el 42% y el 11% respectivamente. En el año 2008, México movía el 56 % de su carga por autotransporte, el 33 % por barco y el 11 % por ferrocarril. Para 2013, mueve el 55 % de su carga por autotransporte, 34 % por barco y el 11 % por ferrocarril. Lo que demuestra que no hemos promovido un sistema de transporte multimodal más equilibrado.

 

Sabemos por estudios realizados en el año 2011, por SCT y Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que podríamos tener ahorros del 19 % en traslados de 400 km hasta un 42 % de ahorro en traslados de 1,200 km si se hiciera por ferrocarril respecto al autotransporte y de 6 % de ahorro en distancias de traslado de 600 km hasta un 11 % de ahorro en distancias de 1,200 km si se realizara por barco respecto al autotransporte. La infraestructura carretera moviliza la mayor parte de la carga (55% del total) y de las personas (98% del total) que transitan el país.

 

A pesar de que la red carretera federal logra conectar gran parte de los nodos estratégicos del país, muchos tramos ya presentan problemas de saturación, sobre todo los que conectan las principales ciudades del centro del país. Guadalajara, Salamanca, León, Aguascalientes, Irapuato, Celaya, Morelia, San Luis Potosí, Querétaro, Toluca, Puebla, Pachuca, Cuernavaca hacia la ciudad de México, serían los que a mi juicio, presentan graves problemas de congestionamiento e inmovilidad. Además, existen problemas de conexión a escala local denominadas de “último kilómetro”, como los accesos a puertos, cruces internacionales y entradas a las ciudades.

 

Del total de autopistas que atiende Caminos y Puentes Federales de la SCT, de aproximadamente 4,000 km. más otros 5,000 km de concesiones estatales, lo que sumarían aproximadamente 9,000 km de autopistas de cuota. De manera increíble, prácticamente la mayoría de ellas presentan problemas de baches y pérdida prematura del encarpetamiento. Y en consecuencia el simple hecho de estarlas reparando genera problemas de congestionamiento. Si a eso agregamos los miles de accidentes que diariamente se registran en estas autopistas, más las peregrinaciones , bloqueos o marchas de protesta de grupos inconformes que de forma casi regular bloquean carreteras y toman casetas de cobro, pues el fenómeno se agrava.

 

En el caso de la red ferroviaria de nuestro país. Está constituida por 26,727 km de vías, de las cuales 20,722 km forman parte de las vías troncales y sus ramales, en su mayoría concesionada, 4,450 km son vías secundarias y 1,555 km son particulares. La infraestructura ferroviaria 15 veces menor que la red carretera debe ser impulsada de manera importante para poder equilibrar nuestro sistema de conectividad y eficiencia en el transporte de carga y liberar las carreteras de decenas de miles de camiones peligrosos y contaminantes.

 

En decenas de ciudades de nuestro país, la red ferroviaria entorpece de manera muy importante las vialidades urbanas y en algunos casos todavía carecemos de los puentes o pasos a desnivel que permitan el tránsito permanente de dichos trenes en el entronque de carreteras federales y estatales.

 

De manera que con este triste panorama, el libre tránsito de los mexicanos por su territorio nacional es simplemente una aventura. Cuando uno sale de su domicilio hacia su trabajo o cuando sale de su ciudad de residencia hacia otra por cualquier motivo, es impredecible el tiempo que empleará para su traslado.

 

Todas las zonas metropolitanas de nuestro país y más de 100 ciudades medias tienen graves problemas de movilidad. Y en cuanto a la red carretera tampoco podemos planear nuestros tiempos de traslado. Un accidente, un bloqueo, una marcha de maestros, una peregrinación o simplemente una reparación de cualquier tramo de carretera, sea autopista de cuota o carretera federal de doble sentido, automáticamente hace que perdamos de 20 hasta 60 minutos a cada vehículo de transporte, diariamente. Debo agregar que en muchas carreteras federales, estatales y caminos rurales, todavía tenemos problemas con vacas, caballos y hasta borregos que sin ninguna vigilancia están sobre la carretera, bloqueando la circulación. Además de los tractores y trilladoras o vehículos de uso agrícola que eventual e indebidamente circulan por las carreteras de nuestro país. Y en el caso de las casetas de cobro. Los problemas son mayúsculos. Debido a nuestro arcaico sistema de cobro de las altísimas cuotas que aplican. Casi siempre, el personal con que cuentan dichas casetas de cobro pareciera es inferior al número de casetas de cobro. En otras palabras, en pocas ocasiones vemos que todas las casetas tengan su personal. Casi siempre vemos casetas sin funcionar, a pesar de que las filas de vehículos en espera puedan ser de varios kilómetros.

 

Si hacemos un cálculo conservador de la suma de todos estos lapsos de tiempo perdidos, tanto en las ciudades, zonas connurbadas o en nuestras carreteras de los 41 millones de vehículos de motor registrados en circulación, suponiendo un retraso de 30 minutos como mínimo y de 90 minutos como máximo, lo que nos daría un promedio de 60 minutos por cada vehículo. Esto sería aproximadamente 41 millones de horas diarias de tiempo perdido. Y suponiendo que todos los que circulamos en nuestro país ganaramos 150 pesos diarios de salario, cosa que no es así. Las pérdidas económicas por día serían de aprox. 768 millones de pesos diarios, lo que nos lleva a una cifra de 280,593 millones de pesos anuales por falta de movilidad en nuestro país. Esa sería la cantidad mínima del costo como país que estamos perdiendo anualmente por la (in)movilidad de los 41 millones de vehículos de motor registrados en circulación. Esta falta de movilidad le cuesta a nuestro país, cuando menos el 1.5 puntos de PIB. Que no es poca cosa.

 

*Presidente de México, Comuniación y Ambiente, A.C. www.carlosalvarezflores.com
Twitter @carlvarezflores

Imágenes:  https://pixabay.com

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