¿Porqué no reciclamos los Residuos Sólidos Urbanos en México?

Por  Ing. Carlos Álvarez Flores

El modelo de producción y consumo que rige el sistema económico mundial, desgraciadamente no concuerda con la nueva visión del desarrollo sustentable. El objetivo del modelo económico actual no contempla entre sus metas la conservación y el uso racional de nuestros recursos naturales. Por el contrario, su razón de ser es la “producción y consumo masivo” de bienes, alimentos, servicios que el nuevo modelo de estatus y de confort del siglo XXI nos impone. Este modelo de consumo irresponsable ocasiona un dispendio de recursos naturales. No hemos reflexionado que estos recursos son finitos. La huella ecológica como indicador de sustentabilidad, nos permite conocer la magnitud de la demanda de recursos naturales de los siete mil millones de seres humanos que habitamos la Tierra, entendida como la suma de las hectáreas de suelo para proporcionarnos alimentos, superficie para producir pastos que alimenten al ganado que nos provee carne, superficie marina para producir pescado y hectáreas de bosque necesarias para capturar el CO2 que provocamos. El último dato que tenemos (2005) del promedio de la huella ecológica mundial per cápita es de aproximadamente 2.70 hectárea global/persona contra 1.54 hectárea global/persona de biocapacidad del planeta; lo que significa que nuestro planeta Tierra ya no es suficiente para abastecer nuestras necesidades actuales. Tenemos huellas ecológicas diferentes: los países con ingresos altos: 6.4 ha.global/hab., los países de ingresos medios: 2.2 ha.global/hab. y en los países con ingresos bajos: 1.0 ha.global/hab.

                                       

Dicho de otra manera: estamos consumiendo recursos por encima de la capacidad del planeta y estamos destruyéndolos a una velocidad superior a su ritmo de regeneración natural y generando más residuos de los que el planeta puede “admitir o absorber”. Los residuos que estamos generando diariamente en nuestros hogares representan enormes cantidades de recursos naturales. En 2012 los mexicanos generamos un poco más de 42 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos (RSU) y desgraciadamente todavía no hemos podido iniciar esta buena costumbre que en Europa se practica desde hace más de 20 años. Me refiero al reciclaje. Voy a analizar las causas o razones (a mi juicio) por las que cada día generamos más “basura” (término que no apruebo para denominar a los residuos que generamos en nuestros domicilios). Estos residuos, que no son otra cosa que alimentos, empaques, envases y embalajes, tuvieron un alto costo ambiental; quiere decir que ya contaminamos agua y consumimos energía (generando CO2) para su “producción”. Y no estamos dándoles una reutilización correcta. Tenemos que regresarlos de alguna manera a la cadena productiva, mediante el reciclaje

Necesitamos que nuestros gobiernos locales tengan voluntad, recursos e imaginación y promuevan en forma permanente la educación ambiental encaminada al reciclaje, para evitar el grave problema que generan los residuos sólidos urbanos cuando son retirados a cielo abierto: contaminan cuerpos de agua, el suelo y generan contaminación organoléptica (gérmenes patógenos en los residuos orgánicos que son transportados por el viento); además la descomposición de los residuos orgánicos genera biogás (CO2 y CH4=gases efecto invernadero—GEI) que causa el calentamiento global.

                                     

Por ejemplo los norteamericanos pueden estar generando 2.0 kg.RSU/día/hab. y en Nueva York es de aproximadamente 3.0 kg/día/hab. En Europa Central pueden estar generando de 2.0 a 2.5 kg.RSU/día/hab. Los mejores ejemplos de reciclaje de RSU los dan Alemania, Suiza y Dinamarca que pueden estar en un 50 por ciento en promedio. En México, no hemos podido rebasar el 12 por ciento de reciclaje y los norteamericanos pueden estar en un 35 por ciento. Lo increíble es que sólo ocho países, Estados Unidos (312 millones), Japón (128 millones), Alemania (81 millones), Francia (65 millones), Italia (60 millones), Inglaterra (51 millones), España (47 millones) y Canadá (32 millones), que son únicamente 11 por ciento de la población mundial, consumen más de 50 por ciento de los recursos naturales y energéticos de nuestro planeta. Y en un cálculo conservador, pueden estar generando unas mil 300 millones de toneladas de RSU anualmente, casi la mitad de la producción mundial de RSU, que yo estimo en unos dos mil 800 millones de toneladas anuales.

En el panorama nacional podemos afirmar que carecemos de una cultura del reciclaje y no contamos con una normatividad que la promueva. En nuestro país contamos con buenas normas oficiales mexicanas, leyes y reglamentos, pero no las cumplimos. Carecemos de educación, no sólo en el aspecto ambiental, sino también en la preparación académica que apenas rebasa los ocho años en promedio por mexicano. En comparación con Dinamarca que tiene 13 años. En materia de RSU, desde el año 2004 contamos con la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de Residuos, desde el 30 de noviembre de 2006, con su Reglamento y con el Programa Nacional para la Prevención y Gestión Integral de Residuos (2009-2012).

Tenemos un Norma Oficial Mexicana NOM-083-SEMARNAT-2003, que nos ayuda a regular los sitios de disposición final (rellenos sanitarios) para la protección ambiental del suelo, subsuelo, los cuerpos de agua y evitar contaminación organoléptica y reducir las emisiones de biogás. A pesar de que nuestro gobierno federal ha promulgado toda esta normatividad ambiental, que supone buenos resultados, no hemos tenido avances importantes. Sedesol dice que a pesar de que la mayoría de los ayuntamientos cuenta con una buena cobertura de barrido y recolección de los RSU del universo total de dos mil 445 ayuntamientos del país (con 200 mil localidades y 50 por ciento de la población asentada en áreas metropolitanas) podemos decir que sólo unos 60 municipios han empezado a resolver el problema del manejo integral de los RSU. Por lo que debemos cambiar muchos aspectos, tanto en la visión, como en la implementación de las soluciones. No hemos hecho esfuerzos significativos en materia de normas de envases, empaques y embalajes. Me refiero a que deberemos contar con normas oficiales mexicanas por tipo de material o por tipo de envase, como mejor nos convenga, a fin de que podamos reciclarlos más fácilmente. No debemos fabricar envases de varios materiales, como el famoso tetra-pack. Hace ya un año, acudimos a la nueva convocatoria de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, para la creación del nuevo Programa Nacional de Producción y Consumo Sustentables y propusimos acciones lógicas y coherentes, que parecen fáciles, pero que en la realidad política y económica de nuestro país, simplemente son casi imposibles.

                                       

Tenemos un gobierno federal que monopoliza los recursos económicos, lo que deja indefensos a los ayuntamientos en materia de RSU. Éstos, a su vez, tienen miedo político de aplicar impuestos especiales sobre los RSU. Los gobiernos estatales, por conducto de sus organismos locales de medio ambiente, son los encargados de vigilar a los dos mil 445 municipios de que cumplan con la normatividad ambiental vigente en materia de RSU, sin embargo en la realidad vemos que son incapaces de “obligar” a los ayuntamientos a cumplir con su obligación jurídico-administrativa consagrada en el Art. 115 Constitucional en materia de barrido, recolección, transferencia, separación y aprovechamiento, tratamiento y disposición final de los RSU. Creo que éste es uno de los grandes retos que tenemos que resolver en nuestro país. Hay falta de voluntad política de los tres niveles de gobierno aunada a la gran ineficiencia de los empleados municipales encargados de la limpieza, barrido y recolección de los RSU, que tienen un gran poder político apoyados por sus “sindicatos” que más bien son mafias. Hay en el país mafias de “pepenadores” que históricamente han detenido y limitado la modernización de los servicios, aunque también debo decir que algunas ciudades medias del país han resuelto este problema.

La falta de decisión política del gobierno federal de llevar hasta sus últimas consecuencias el Programa Nacional para la Prevención y Gestión Integral de Residuos, me refiero no sólo a la obligación y responsabilidad ambiental compartida, sino a la asignación de recursos económicos en presupuestos específicos para resolver el problema. Respecto a la información de la generación y caracterización de los RSU en nuestro país, no contamos con estadísticas municipales, estatales o federales dignas de confianza. Sedesol (2004) pronosticaba que para el año 2010 —con una población de aproximadamente 111 millones 614 mil mexicanos con una generación de 0.96 kg/hab/día— estaríamos generando un total de 107 mil 100 toneladas al día, que equivalen a 39.1 millones de toneladas de RSU al año, y para 2015 unas 42.89 millones de toneladas de RSU al año. Esta cifra ya fue alcanzada en 2012, lo que nos demuestra que estas proyecciones se quedaron cortas.

Lo que sabemos es que la composición de los RSU ha cambiado en las últimas décadas. En 1950 el porcentaje de residuos orgánicos era de 65 a 70 por ciento; mientras que ahora oscila entre 50 y 55 por ciento. Dice Sedesol (2004) que en el país 53 por ciento de los RSU son de tipo orgánico, en tanto que 28 por ciento son potencialmente reciclables como el papel y cartón (14%), vidrio (6%), plásticos (4%), hojalata (3%) y textiles (1%). El 19 por ciento restante son residuos de madera, cuero, hule, trapo y fibras diversas (fuente), materiales parcialmente reciclables. En este punto es donde nuestro gobierno federal no ha entendido que tiene que promover una verdadera industria del reciclaje en nuestro país. Pero debemos empezar por la educación ambiental. Mientras no incluyamos en los programas y sistemas educativos formales (públicos y privados) una materia específica sobre el medio ambiente, no podremos avanzar.

Corea del Sur es el mejor ejemplo. Hace 30 años los sudcoreanos estaban en una situación peor de la que enfrentamos actualmente. Hoy es uno de los países más adelantados no sólo en materia educativa sino en el manejo adecuado de sus RSU. Actualmente recuperamos sólo un porcentaje menor a la mitad del señalado como potencial (28%) para el reciclaje. Reconocido por la propia Sedesol, en los mejores casos no hemos rebasado 10 por ciento de reciclaje de RSU. La mayor parte se hace por medio de la pepena —a veces desde el mismo transporte recolector— desde la fuente, o bien, en las pocas plantas de selección y aprovechamiento y en los sitios de disposición final, otra parte es recuperada en la propia fuente, el barrido y la recolección. Sedesol estima que se recolecta 87 por ciento de los RSU. Calcula que en las grandes zonas metropolitanas la cobertura puede alcanzar un 95 por ciento; en ciudades medias entre 75 y 85 por ciento y en pequeñas áreas urbanas entre 60 y 80 por ciento. En los últimos cinco años hemos visto cambios en los sistemas de recolección tradicional, en donde todos los residuos son entregados por la población, sin separación.

Por ejemplo en Querétaro, Querétaro, ya se practica la recolección diferenciada. Esto se debe a los cambios incipientes en los ordenamientos legales y a la voluntad política de algunos ayuntamientos o la presión de la sociedad, por alcanzar esquemas sustentables. Puede variar tanto en función de los días de la semana, o entregarlos separados en orgánicos e inorgánicos. Por otra parte, el tratamiento de residuos orgánicos sigue siendo muy limitado; un estudio piloto del Instituto Nacional de Ecología realizado en el año 2005 identificó 61 plantas de compostaje, que estaban operando o que hubieran operado en algún momento en México. No tenemos números reales de sus éxitos o fracasos. Sin embargo, sabemos que el tiempo de producción de la composta puede variar entre tres y seis meses. Debo señalar que la producción de compostas, a pesar de su buena fama, tiene sus limitantes. Me refiero a que los sitios destinados para ellas, deben estar aislados por el olor y la fauna nociva que generan. Es muy importante aclarar que existe un mito: que son un “fertilizante orgánico”, nada más falso. El GDF (2007) reconoció la gran dificultad para llegar a valores de C/N de 40; lo que limita su verdadero valor como mejorador de suelos. En materia de biodigestores para los residuos orgánicos, desgraciadamente no hemos promovido su uso. En general sólo reciclamos cartón, papel, aluminio, metales, vidrio y PET. Tenemos un grave problema de residuos peligrosos (electrónicos y pilas) que siguen siendo dispuestos indebidamente en tiraderos a cielo abierto y en rellenos sanitarios. En este caso, donde los materiales (metales pesados) que componen este tipo de residuos tienen un valor importante, carecemos de una práctica de separación y reciclaje. Existen pocas empresas dedicadas a ello. En nuestro país, generamos unas 300 mil toneladas al año de residuos electrónicos y no reciclamos ni el 5 por ciento. Y del PET que generamos, sólo reciclamos un 20 por ciento.

En los últimos 25 años han existido esfuerzos para introducir en nuestro país nuevas tecnologías, como la incineración, pirólisis, gasificación, mineralización, hidrólisis, tratamiento mecánico-biológico, coprocesamiento, arco de plasma, arrow ecology, la torre azul o blue energy y el relleno seco. Sin embargo su adopción en el mercado mexicano puede considerarse como inexistente, debido al escaso éxito ante los municipios del país, principalmente por la falta de recursos económicos para pagar estas costosas alternativas y por la falta de seriedad y solidez económica de las empresas que las ofrecen. Además de los graves riesgos a la salud, por la generación de Dioxinas y Furanos.

Finalmente, tal vez el aspecto más acotado del problema es la disposición final, por las precisiones de la NOM-083-SEMARNAT-2003, la cual busca impulsar la utilización de predios con vocación natural y establece las condiciones que deben reunir los sitios de disposición final, así como su diseño, operación y clausura. Con relación a los RSU con otro destino final, la Sedesol reporta 25 mil toneladas al día que se depositan en tiraderos a cielo abierto, barrancas o en sitios clandestinos. La afectación ambiental y a la salud pública de este fenómeno es enorme y para ilustrarlo podemos señalar que de acuerdo con el INEGI (2009) reconoce que sólo por el inadecuado manejo de los RSU, en nuestro país, tenemos pérdidas por más de 247 mil millones de pesos anuales y daños en el suelo por más de 70 mil millones de pesos, sin contar las 70 millones de toneladas al año de CO2 que generamos colaborando irresponsablemente al calentamiento global.

En conclusión: para que podamos acceder a sistemas y prácticas que nos permitan aprovechar, separar y reciclar 28 por ciento de RSU potencialmente reciclables, que equivalen a 12 millones de toneladas al año de RSU (con un valor estimado de 50 mil millones de pesos), será necesario realizar cuando menos las siguientes acciones específicas: una verdadera educación ambiental (mediante los sistemas formales de educación pública y privada) para un consumo sustentable y el manejo adecuado de nuestros residuos; creación de normas oficiales específicas, tanto en la producción de los envases, empaques y embalajes, como en las definiciones claras de los residuos sólidos urbanos, de manejo especial y los residuos peligrosos; implementar sistemas modernos de separación y aprovechamiento de RSU; utilizar vehículos modernos de recolección y contenedores especiales para RSU; ofrecer condiciones de trabajo dignas y sobre todo seguras para los operadores de todas las etapas del manejo integral de los RSU; integrar la recolección selectiva o diferenciada como parte esencial de la gestión integral de los RSU. Para todo ello, se requiere de recursos económicos que hoy no tienen los ayuntamientos, por lo que se deberán asignar presupuestos específicos desde la Federación o se deberá cobrar a los habitantes un impuesto especial adicional para RSU (como lo recomienda la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de Residuos, en su Art. 10 fracción X). Y por supuesto que también se deberá promover a través de incentivos fiscales y financieros el fomento a la creación de empresas dedicadas al reciclaje de los RSU y el apoyo y fortalecimiento a las ya existentes.

Pero lo más importante es reconocer que mientras tengamos a las mafias de los empleados municipales del servicio de limpia, que son unos holgazanes, porque además muchos de ellos sólo cobran y no trabajan: son aviadores, y mientras estemos siendo rehenes de las mafias de pepenadores que indebidamente gozan del beneficio económico de los reciclables, y sobre todo que ambas mafias sean utilizadas como votos electorales por los presidentes municipales para sus objetivos políticos y no como parte de la solución al problema de los RSU, tendremos que acudir a la iniciativa privada para resolverlo, como ya ocurre en al menos 60 ciudades de nuestro país. Es más fácil cuidar y vigilar a empresas privadas para que lo resuelvan de manera eficiente para obtener los beneficios ambientales y económicos del reciclaje, que obligar a estos mafiosos a realizarlo (que por cierto se benefician con los recursos económicos de los reciclables que deben ingresar a las arcas municipales precisamente para solventar los costos del manejo integral de los RSU) como lo marcan nuestras leyes, normas y reglamentos y evitando el deterioro ambiental y las afectaciones a nuestra salud.

Vida o Muerte, Alimentos Industrializados

comida_industrializadaDesde la extinción del Homo Neanderthalensis hace 25 000 años y del Homo Floresiensis hace unos 12 000 años, el Homo Sapiens como especie biológica se ha desarrollado hasta llegar a ser lo que hoy denominamos el hombre. Para el año 1800 de nuestra era, éramos aproximadamente 1,000 millones de habitantes sobre nuestro Planeta. La ciencia y la tecnología, como elementos inherentes al desarrollo intelectual del hombre, nos han permitido ir creciendo en número de individuos y para el año 1930 ya éramos aproximadamente 2,000 millones de seres humanos y para 1950 llegamos a 2,500 millones. Este rápido crecimiento demográfico, nos obligó a modificar radicalmente la forma de alimentarnos. Primero fuimos cazadores nómadas. agricultura Luego, cuando descubrimos que el suelo nos podía dar “alimentos”, el hombre se asentó en las orillas de los cuerpos de aguas, formando las primeras comunidades e inició su actividad más importante: la agricultura, entendida como la forma natural para obtener esa energía a través de la materia orgánica que contiene esos carbohidratos, vitaminas, proteínas y minerales que son el combustible indispensable de nuestra maravillosa máquina humana. El suelo agrícola es un milagro de la naturaleza, formado por millones y millones de hojas de los árboles, que se acumularon durante miles de años, creando un organismo vivo. En cada centímetro cúbico de suelo agrícola conviven por lo menos 200 millones de microorganismos que realizan cientos de reacciones bioquímicas entre ellos en un ambiente neutro, con pH cercano a 7. Esta necesidad primaria del hombre, nos llevó durante más de 10,000 años a obtener los conocimientos que explican el comportamiento del suelo, el agua, el clima, la energía del sol y el aire ambiente, que interactúan en un ciclo virtuoso, diría yo, ciclo milagroso, para “producir” biomasa. Es precisamente a partir de esta experiencia milenaria de la relación del hombre con el suelo, que se practicó primero, la agricultura de subsistencia, luego la agricultura de secano o de temporal, aprovechando el agua de lluvia. Luego creció la demanda, ya en el siglo XX, y tuvimos que practicar la agricultura extensiva, con el uso de máquinas, surgiendo la mecanización del campo. Esta práctica nos obliga a utilizar grandes extensiones de suelo, para producir una mayor cantidad de productos agrícolas, por supuesto con riego. ganaderiaParalelamente también iniciamos la producción pecuaria a gran escala. Destinando millones de hectáreas de tierra (suelo agrícola) eliminando la corteza vegetal, para obtener proteínas animales a través de la carne. En este horizonte, hacia mediados del siglo XX, es cuando en realidad iniciamos formalmente la producción industrial de alimentos y la práctica de la agricultura intensiva. Acompañada de la era de la Química del Petróleo, iniciada a principios del siglo XX, la tecnología nos ayuda a pensar que podemos “fabricar” alimentos. Empujados por la gran recesión de 1929 en Estados Unidos de Norteamérica y la segunda guerra mundial, (que generó gran desarrollo tecnológico) y con el consejo de los economistas de crear el ciclo económico que produce riqueza y empleo a través de la producción industrial. Así iniciamos la “fabricación de alimentos”, apoyados en el desarrollo e investigación científica sobre las propiedades fisicoquímicas y el comportamiento de decenas de nuevas sustancias químicas sintetizadas a partir del petróleo y de sales minerales. Es en la década de los 50´s cuando iniciamos la era de la “producción de alimentos industrializados” y se propone por primera vez la fabricación de “sustitutos o sucedáneos” de alimentos agrícolas y pecuarios al ver que no se podía satisfacer la demanda alimentaria de los 2,500 millones de seres humanos mediante la práctica de las actividades agropecuarias tradicionales. Son el crecimiento poblacional y el desarrollo urbano los que en los últimos 70 años nos han llevado del medio rural a un entorno urbano. Conformando no solo en grandes ciudades, sino megalópolis, en donde “vivimos modernamente” hacinados. Este cambio profundo de la relación entre los seres humanos y su entorno, es el que ha modificado no solo su comportamiento, sino también su visión del “desarrollo”.

El método científico nos ayuda a resolver problemas usando el conocimiento y la investigación mediante la creación de nuevas tecnologías, las cuales son nuevas formas del aprovechamiento de los recursos naturales y su profunda transformación fisicoquímica para “beneficio de la humanidad”. medicinas Entendido este beneficio como la cura de las enfermedades, mediante nuevos “medicamentos y antibióticos”, la comunicación mediante nuevos “cerebros cibernéticos”, el entretenimiento mediante nuevos juegos “virtuales” y por supuesto los nutrientes alimenticios, con nuevas “bebidas y alimentos modernos”. El crecimiento poblacional se basa en el aumento en la expectativa de vida, a través de la protección de la salud mediante los avances científicos. Hace dos mil años éramos solo 250 millones y un individuo podía morir de una simple infección, la expectativa de vida era de 25 a 35 años. Hoy somos 7,000 millones y vivimos de 65 a 75 años. La forma de “vivir” del hombre moderno del siglo XXI, es muy diferente a la del hombre de principios de la era cristiana.

Aceptando que son las nuevas circunstancias y necesidades de las sociedades modernas y no la simple avaricia de los poderosos empresarios productores de los alimentos procesados, que con la meta de proveer los nutrientes que necesitamos diariamente 7,000 millones de seres humanos, han conformado esta poderosa industria, voy a explicar los graves daños a nuestra salud por el consumo diario de sustitutos o sucedáneos alimenticios.

Primero se tuvo que alargar la vida de anaquel, esto es, cómo lograr que estos “nuevos alimentos” retardaran su proceso de descomposición o putrefacción, generada por la actividad microbiológica; me refiero a las bacterias y los hongos que están presentes en todos los productos agrícolas y pecuarios y que de forma natural tienden a descomponer la materia orgánica en sus elementos Carbono, Hidrógeno, Oxígeno y Nitrógeno, como biogás y vapor de agua, productos de la biodegradación. Con este objetivo iniciamos (en mala hora) el uso de  “conservadores” alimenticios, como benzoato de sodio, nitrito de sodio y propionato de sodio.

Los sustitutos de leche o “leche en polvo” materna contienen azúcar, que químicamente es sacarosa y su uso moderno es una de las primeras razones de nuestra obesidad infantil. Lo refiere nuestra colega Xaviera Cabada en su artículo: la OMS recomienda no añadir azúcar ni sal a la preparación de los alimentos para los bebés. El azúcar es una sustancia que al consumirla hace que se liberen opioides y dopamina y ahora sabemos que su consumo frecuente puede crear adicción.

En 1866, Henri Nestlé un químico farmacéutico alemán radicado en Suiza, funda la empresa La Société des Produits Nestlé S.A., conocida como Nestlé. A partir de año 2005, es la compañía agroalimentaria más grande del mundo. Nestlé “produce” desde agua mineral, cafés instantáneos, condimentos,  hasta comida para animales, pasando por productos de chocolate y de lácteos. Sus ingresos en el 2008 fueron de 351,489 millones de dólares y sus activos son de US $ 114, 538 millones de dólares. Es en 1960 cuando nos “convence” de que es muy saludable alimentar a nuestros bebés con “leche en polvo” y hoy nos provee más de 100 marcas de alimentos para animales domésticos, preparados y conservas, bebidas, cereales para desayuno, congelados, chocolates y golosinas. En 1886 en la farmacia de John Pemberton, se creó la Coca Cola, mientras buscaba un nuevo remedio para el dolor de cabeza y las náuseas. Actualmente tiene su sede en Atlanta, Georgia y tuvo ingresos por US $ 112,000 millones de dólares en 2011 lo que lo convierte en el mayor negocio refresquero del mundo. Kellogg Company es una compañía multinacional agroalimentaria con sede en Battle Creek, Michigan, Estados Unidos, fundada en 1906 y sus ingresos en 2008 fueron de US $ 12,800 millones de dólares. pan En nuestro país tenemos a Grupo Bimbo, una empresa mexicana líder global en panificación. En 2011, generó US $ 10,712 millones de dólares. Produce más de 10,000 productos bajo más de 103 marcas. También tenemos a Grupo Maseca en la producción de harina de maíz y tortillas, que podrá tener ventas por aproximadamente US $ 5,000 millones de dólares en 2012. También tenemos Jugos del Valle, S.A., Danone, S.A. Pepsico, Co., lecheras Alpura y Lala, galleteras de Gamesa y Cuétara y decenas de empresas que nos venden desde caramelos, confitados, chicles, chocolates, mazapanes, polvos agridulces con chile, una variedad extensa de polvos de tamarindo y de mango con chile, los socorridos  dulces de chamoy. jamon Y por supuesto tenemos la poderosa industria de los embutidos, que tiene más de 25 marcas que nos ofrecen “alimentos” como el jamón de cerdo y de pavo, chorizos de todo tipo y la enorme industria quesera con más de 30 marcas y tipos de quesos. Sin olvidar la industria de aceites vegetales, gelatinas, pasteles, pastas, mayonesas, cremas, mantequillas, helados, cervezas, mariscos enlatados, mermeladas, vinos y sidras. También nos ofrecen “alimentos frescos”, me refiero a frutas y verduras frescas. Carne fresca, además de pescados secos.

En el tema de la “engorda rápida” de bovinos, cerdos y pollos, en un afán meramente lucrativo, vaca estamos abusando indebidamente de las hormonas de crecimiento y el clembuterol (compuesto clorado), dañinos para nuestra salud. También debo señalar la contaminación de nuestro suelo agrícola por la enorme cantidad de plaguicidas altamente tóxicos (como el 2,4 D; 2,4, 5 T; malathion y parathion)) que usamos en la producción agrícola dejando residuos en los granos y cereales que son el alimento de especies animales que ingerimos como fuente proteica y que por supuesto nos enferman.  Las Dioxinas y Furanos (las sustancias más tóxicas) se generan en las indebidas quemas de pata y de esquilmo en nuestro campo agrícola; son contaminantes orgánicos persistentes (porque no se degradan jamás) contaminan el suelo y el pasto que comen los animales alojándose en sus tejidos grasos y finalmente nosotros los ingerimos con el consecuente daño a nuestra salud.

Para que sepamos lo que estamos comiendo realmente,  les voy a compartir parte del excelente texto “Comiendo con el enemigo”, páginas 44,45,46 y 47, editado por Grijalbo en el año 2001, de nuestro colega y amigo, Erwin Möller, Ingeniero Bioquímico y posiblemente el hombre con más conocimiento técnico de los ingredientes y sustancias químicas que usamos en la fabricación de toda esta gama de “alimentos modernos”. Por ejemplo en aceites comestibles, usamos: mono y diestearatos de glicol, diacetilo, butilhidroxianisol (BHA) Y butilhidroxitolueno (BHT); en bacalao y pescados secos: anhídrido sulfuroso, nitrato de sodio, alquitrán (si es ahumado); en café instantáneo: alcohol propílico, ciclohexano, esencias 60-80, si es descafeinado: cloruro de metileno, dibromometano,dicloroetileno (DCE), tricloretileno(TCE) en carnes frescas: alkanato, papaína, asafétida, metilvioleta (de la tinta para marcar) antibióticos, pesticidas, hormonas sintéticas y metales pesados; en carnes frías: acido cítrico, asafétida, almidones y sus derivados, fosfato de calcio, sulfato de sodio, polifosfatos, fosfato de potasio, nitratos, nitritos, agar, lactoserum, gomas, gelosa y enzimas proteolíticas; en cereales: sulfato de aluminio, acetato de sodio, colorantes, antioxidantes; en cerveza: Anhídrido sulfuroso, bisulfito de potasio, sulfato de calcio, ácido clorhídrico, sulfato de magnesio, polimixin-B, taninos, colorantes, dextrina, enzimas proteolíticas, polinivilpirrolidona (PVP); en chocolates: manteca de cacao procesada, glucosa, jarabe de maíz, sorbitol, etilenglicol, polioxietileno, carboximetilcelulosa, vainillina, etil-vainillina, colorantes, saborizantes y aromatizantes: en dulces y caramelos: acido cítrico y láctico, lactatos de calcio y sodio, acido benzóico, benzoato de sodio, acido sórbito, vaselina, almidones, sorbitan monolaureato, manitol, glucosa, fructosa, jarabe de maíz, sucroglicéridos, cinamaldehido, oxidos de calcio, propilenglicol, grasa vegetal hidrogenada, oxido de titanio, gelosa, pectinas, alginatos, agar, carragenina, colorantes, saborizantes, aromatizantes, BHA y BHT; salchichas en embutidos: alginatos, almidones, bicarbonato de sodio, nitratos y nitritos; en galletas: mono y diglicéridos, alginato de sodio, propionato de calcio, acido butírico, cinamaldehido, bromato de potasio, fosfato de aluminio, cloruro de aluminio, alumbre, cloramine T, colorantes y saborizantes ( para el relleno de la galleta sándwich, véanse dulces y mermeladas); en harina: acido cítrico, acido láctico, acido acético, acetato de calcio, fosfato acido de sodio y ácido benzóico, benzoato de sodio, metafosfatos, alumbre, yodato de potasio; en helados: dietilenglicol, carboximetilcelulosa, alcohol polivinílico, agar, gelosa, alginatos, pectina, almidón, saborizantes y colorantes; en jugos de fruta: ácido benzóico, anhídrido sulfuroso, cinamaldehido, caseína, albúmina, taninos, glucosa, fructosa, carboximetilcelulosa, dimetilpolsiloxano, cloruro estanoso, cola de pez, colorantes y saborizantes: en leche enlatada (evaporada o condensada): ácido cítrico y láctico, oxido de calcio, cloruro de calcio, fosfato sódico y potásico, citratos alcalinos, glucosa, metales pesados, antobióticos, pesticidas, hormonas sintéticas,; en leche pasteurizada: carbonato y bicarbonato de sodio, óxido de calcio, peróxido de hidrógeno, gomas, pectina, antibióticos, pesticidas, hormonas sintéticas; en manteca y grasas vegetales: galeato de propilo e isopropilo, galeatos de octilo y dodecilo, antioxidantes, níquel; en mantequilla y margarina: ácido bórico, bicarbonato de sodio, benzoato de sodio, nitrato de sodio, estearil citrato, diacetilo, almidón, ácido nordihidroguayarético, citrato monoisopropílico, grasas hidrogenadas total o parciales, colorantes, BHA ; en mariscos enlatados: ácido benzóico, benzoato de sodio, ácido cítrico, citratos, hexametilentetamina, colorantes, alquitrán, (los ahumados); en mermeladas: ácido tartárico y benzóico, benzoatos, ácido cítrico, tartrato sódico y potásico, demiteilpolisiloxano, pectina, alginatos, agar, gelosa, gomas, metilcelulosa, almidón, glucosa, jarabe de maíz, colorantes, saborizantes y aromatizantes; en mostazas: ácido tartárico y cítrico, anhídrido sulfurosos, cúrcuma, colorantes,; en pan (dulce, de sal o de caja): mono y diglicéridos, bromato de potasio, nitrato de sodio, fosfato de aluminio, alumbre, acetato de sodio, fosfato cálcico, cloramine T, polioxietileno, colorantes, saborizantes; en pastelería: ácido cítrico y ácido tartárico, bitartrato de potasio, pectina, gomas, gelosa, almidón, glucosa, sorbitol, acetato de amilo, ácido benzóico, parafina, colorantes, saborizantes y aromatizantes; donas en pastelillos: mono y diglicéridos, sucroglicéridos, polioxietileno, pectina, gomas, almidones, glucosa, grasa vegetal hidrogenada, colorantes, saborizantes, antioxidantes; en polvos para gelatinas y flanes: dietilenglicol, lactato de calcio, ortofosfatos y pirofosfatos alcalinos, ácido fumárico, carragenina, colorantes y saborizantes; en quesos: ácido málico, acético y pirolígneo, fosfatos, propionato y citrato de calcio, alumbre, alginato de sodio, cloramine T, hipoclorito de sodio, carboximetilcelulosa, peróxido de hidrógeno, parafina; en quesos fundidos: algunos de los aditivos anteriores, además de bicarbonato de sodio, cloruro de calcio, orto, piro y metafosfato de sodio, ácido málico, polifosfato de sodio y de calcio, enzimas y colorantes; en refrescos gaseosos: ácido cítrico, láctico y sórbico, benzoato de sodio, citratos alcalinos, alginatos, cinamaldehido, sorbitán monolaureato, BHA, colorantes, saborizantes , aromatizantes, ácido fosfórico (en los de cola), cafeína (en los de cola), fructosa en algunos; en salchichas: lactosa, almidón modificado, papaína, fermentos lácticos, nitrato y nitrito de sodio, benzoatos, colorantes; en sidras: ácido cítrico y tartárico, anhídrido sulfuroso, caramelo, enzimas, glucosa, colorantes; en sopas y enlatadas: ácido cítrico, glutamato monosódico, fosfato de sodio dibásico, dimetilpolisiloxano, BHA. Colorantes, saborizantes, aromatizantes, sodio en exceso; en verduras y frutas frescas: residuos de pesticidas, de abonos (nitratos), de metales pesados de herbicidas, de hormonas vegetales: en vinos: ácido cítrico, sórbico y metatartárico, anhídrido sulfuroso, sulfato de potasio, sulfitos alcalinos, sorbatos alcalinos, benzoatos, taninos, caseína, caolín, alginatos, gomas, pectina, gelatina, carragenina, cola de pez, enzimas, colorantes; en yougurt: ácido sórbico, bórico, tímico y salicílico, fosfatos disódico y dipotásico, sorbatos alcalinos, alumbre, glucosa, alcohol etílico, enzimas, colorantes y saborizantes.

Nuestro maravilloso cuerpo no está diseñado para procesar esta variada y enorme cantidad de “aditivos alimenticios” que comemos diariamente. Todos ellos son sintéticos y en mayor o en menor grado son tóxicos y aunque las autoridades de la COFEPRIS permiten su uso, asegurando que no dañan nuestra salud, la realidad es que nos están enfermando diariamente. refrescos  Los resultados en nuestro país, son alarmantes: tenemos el primer lugar mundial en obesidad infantil, debido (entre otras razones) a que somos los campeones consumidores de refrescos con aproximadamente 163 litros/año/habitante, comparado con el consumo promedio mundial de 70 litros/año/habitante. Los datos del INEGI nos dicen que en México murieron en promedio cada año en el período del 2000 al 2008, 228 niños de 1 a 4 años y 657 niños de 5 a 14 años por leucemia. En 2008 murieron 75,572 mexicanos por diabetes mellitus; 59,579 por enfermedades isquémicas del corazón; 30,212 por enfermedad cerebrovascular; 28,422 por cirrosis y otras enfermedades crónicas del hígado; 15,694 por enfermedades hipertensivas; 14,767 por ciertas enfermedades originadas en el período perinatal; 12,592 por nefritis y nefrosis; 8,310 por desnutrición calórica proteica; 6,697 por tumor maligno de tráquea, bronquitis y pulmón; 5,509 por tumor maligno de estómago; 5,148 por tumor maligno de la próstata; 5,037 por tumor maligno de hígado; 4,840 de tumor maligno de la mama; 4,031 por tumor maligno de cuello de útero y 10, 514 de causas mal definidas. Además tenemos un grave problema de infertilidad: uno de cada 4 jóvenes mexicanos entre 20 y 30 años, no puede tener hijos según investigaciones del Cinvestav. Nadie en su sano juicio, puede negar que somos lo que comemos. La Comisión Federal para la Prevención contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) debe velar por nuestra salud exigiendo a todos estas poderosas empresas que desarrollen nuevas tecnologías para sintetizar todos estos aditivos alimenticios a partir de las mismas fuentes naturales (vegetales y animales) y sobre todo no mentir en el etiquetado de estas bebidas y alimentos industrializados sobre el verdadero contenido calórico. También es urgente que genere nuevas normas de alimentos que incluyan todos los contaminantes orgánicos persistentes señalados en el Convenio de Estocolmo, del cual somos parte obligada.

Además estamos abusando de la “sal” (cloruro de sodio). chamoy Nuestra sangre tiene 0.92 mgr/lto. de esta importante sal y es necesaria para nuestro organismo, pero no debemos exceder de 2,000 miligramos de cloruro de sodio por ingesta diaria por persona. El consomé de pollo, la salsa maggi, las papas fritas y todos los polvos de chile y sobre todo el chamoy contienen grandes cantidades de sal, verifica su contenido real.

Tenemos funcionarias como la bióloga Rocío Alatorre Eden Winter, Directora de Riegos de COFEPRIS, que dice que el Ditiocarbamato de Sodio y el Glutaraldehído no representan ningún riesgo para la salud, a pesar de que no están autorizados (actualmente) por la Secretaría de Salud como “Aditivo o Coadyuvante” para la fabricación de azúcar (sacarosa) y que irresponsablemente siguen usando muchos ingenios mexicanos. Con un grave riesgo para la salud de todos los mexicanos, ya que nuestra dieta obesogénica (cantidades enormes de azúcar)  nos genera toda clase de enfermedades por estas sustancias químicas tóxicas. mc_combo También debo aclarar: no nos matan de forma inmediata, sino que nos generan una muerte lenta al acumularse poco a poco en nuestros tejidos, órganos y huesos, generando altísimos costos en medicamentos y servicios médicos para el sistema de salud de nuestro país y un enorme sufrimiento personal durante años. Gracias a nuestra “dieta moderna” estamos diabéticos, cancerosos, hipertensos, estériles, obesos y mal nutridos. Por eso les recomiendo que cuando vean una etiqueta de cualquier “bebida o alimento moderno” que tenga más de 5 ingredientes, mejor no lo consuman. Regresemos a nuestra dieta original mexicana y comamos alimentos naturales. Nosotros no nacimos comiendo hamburguesa con papas fritas y refresco de cola.

Basura Oceánica

Basura oceánica y contaminación de nuestros mares y costas.

Publicación en la revista Teorema Ambiental del mes de Octubre de 2012.

En ella se abordan temas del estado crítico de nuestros ríos, mares y costas por la contaminación, así como la falta de acciones eficaces por parte de las autoridades para atender la problemática y sancionar a los responsables. Se analizan a fondo los agentes contaminantes y sus consecuencias en la salud y en el medio ambiente.

ArticuloBasuraOceanica

Puedes leer el artículo completo aquí.

Cementerio de Manglar en Tuxpan, Veracruz

Termoeléctrica Adolfo López Mateos

Desde el 30 de junio de 1991 se instaló la Planta Termoeléctrica Presidente Adolfo López Mateos de la Comisión Federal de Electricidad en el municipio de Tuxpan, Veracruz; precisamente a un costado de la boca del río donde descarga el gran caudal del Río Tuxpan al Golfo de México. Esta planta cuenta con seis generadores de vapor de 350 megawatts cada uno, que suman 2,100 megawatts de energía eléctrica. Esto lo convierte en el mayor generador de energía del país mediante un recurso no renovable (quema de combustóleo). El problema es que este combustóleo contiene actualmente 1.5 a 2 % (15,000 a 20,000 ppm=partes por millón) en peso de azufre. Esto significa que las emisiones de los gases de la combustión de este sucio combustible fósil denominado “combustóleogeneran aproximadamente unas 201,000 toneladas de ácido sulfúrico al año. Esto sucede por la interacción del gas trióxido de azufre (SO3) y el vapor de agua que emana de la misma termoeléctrica y también con el vapor de agua del aire en esa zona para provocar la “lluvia ácida” que cae continuamente alrededor de esta planta.

Para entender estas cifras, quiero decir que la norma europea para este tipo de emisiones solo permite un contenido máximo de 50 ppm de azufre en sus combustibles a partir del año 2005 y la Environmental Protection Agency de los norteamericanos a partir del año 2000, permite un máximo de 80 ppm de azufre en sus combustibles.  Hace 15 años nuestro combustóleo contenía hasta 5 % en peso (50,000 ppm) de azufre. La nueva norma oficial mexicana NOM-086-SEMARNAT-SENER-SCFI-2005, “Especificaciones de los combustibles fósiles para la protección ambiental” tiene como límite máximo permisible para combustibles industriales líquidos, en su tabla No. 9 un máximo de 4.0 % (40,000 ppm) de azufre para combustóleo. Que es una cifra francamente mortífera. Y para demostrar con hechos lo tóxico de estas emisiones, quiero abordar el vergonzoso caso de la Termoeléctrica Adolfo López Mateos, que desde hace 21 años ha envenenado y liquidado el ecosistema lagunar de esa zona. Me refiero al ecosistema costero designado como Humedal Prioritario denominado Manglares y Humedales de Tuxpan que comprende una superficie de 6,870 hectáreas que tiene el registro 125 con fecha 2 de febrero de 2006, con el número 1602 como Sitio Ramsar ante de la Convención Ramsar, cuyo compromiso internacional es proteger y conservar estos valiosos ecosistemas costeros que son las lagunas con vegetación de manglar y que son los más productivos del planeta. Nos aportan servicios ambientales así como una importante actividad económica pesquera.

Los manglares son los mejores viveros y criaderos naturales de toda la pesca ribereña, que nos proveen camarón, ostión, jaiba y peces. Los manglares, junto con los arrecifes, son las mejores armas para contrarrestar los efectos del cambio climático que hoy nos afecta y también son excelentes sistemas de captura de Carbono (CO2). En este caso, para darnos idea de la importancia del problema, el ecosistema lagunar comprende la boca del río Tuxpan, la laguna de Tampamachoco, el estero de Tumilco y el estero Jácome. Hace 30 años este ecosistema generaba una producción pesquera de unas 15,000 toneladas anuales de camarón, ostión, jaiba y peces que beneficiaba a más de 150 pescadores de la Cooperativa de Producción Pesquera Tuxpan, Bienes y Servicios, S.C.L. de C.V. Hoy solo produce unas 500 toneladas anuales.

De este tamaño es el grave daño que esta planta termoeléctrica ha generado no solo con las emisiones de SO3, como ya lo describimos, sino que también ha estado descargando sus aguas residuales calientes, (efluentes de todos los procesos químicos y de limpieza que se realizan dentro de esta enorme generadora de energía eléctrica, que contienen diferentes metales pesados, como plomo, níquel, cadmio y hasta mercurio) al océano; sin embargo con las corrientes marinas costeras, estas aguas entran a la laguna de Tampamachoco con el consecuente daño al plancton y a la biota animal y vegetal de este ecosistema lagunar.
Esto causa que aquella producción pesquera equivalente a unos 1,500 millones de dólares anuales hoy ya no ingrese a la economía mexicana y se cancelen más de 500 empleos indirectos así como la manutención de más de 1,000 familias que viven de esta actividad pesquera. De manera que, haciendo un recuento de los daños que generó la Termoeléctrica Adolfo López Mateos de la CFE durante estos 21 años a este importante ecosistema lagunar por los impactos ambientales de sus emisiones al ambiente, de sus aguas residuales contaminadas con metales pesados y las altas temperaturas de dichas aguas, vemos con tristeza y coraje el resultado final: un cementerio de más de 70 hectáreas de manglar y una laguna muerta llena no solo de contaminantes químicos, sino de desgracias y frustraciones, de familias rotas de más de 100 pescadores que no tienen para comer. Y que gracias a la Termoeléctrica Adolfo López Mateos, han visto canceladas sus vidas, sus anhelos y su futuro.

Este caso es muy grave por la enorme destrucción del manglar, que está protegido por la norma oficial mexicana NOM-022-SEMARNAT-2003 y el Artículo 60 TER de la Ley General de Vida Silvestre que a la letra dice:

“queda prohibida la remoción, relleno, transplante, poda, o cualquier obra o actividad que afecte la integridad del flujo hidrológico del manglar; del ecosistema y su zona de influencia; su productividad natural; de su capacidad de carga natural del ecosistema para los proyectos turísticos; de las zonas de anidación, reproducción, refugio, alimentación y alevinaje; o bien de las interacciones entre el manglar, los ríos, la duna, la zona marítima adyacente y los corales, o que provoque cambios en las características y servicios ecológicos.”

Y las evidentes violaciones a las normas oficiales mexicanas NOM-085-SEMARNAT-1994, que regula las emisiones al ambiente, y  NOM-001-SEMARNAT-1996, que regula las aguas residuales que son vertidas a cuerpos de agua como ríos, lagos, lagunas y el mismo océano, no son las únicas. También se está violando el compromiso del gobierno mexicano, hecho por la SEMARNAT ante el Convenio Ramsar, que obliga a la conservación y protección de estos importantes ecosistemas costeros. Todos estos hechos constituyen graves Delitos Ambientales Federales, señalados claramente en nuestro Código Penal Federal vigente, en sus Artículos 414, 415, 416 y 420 Bis.

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, la PROFEPA, es la responsable de la vigilancia del cumplimiento de la NOM-085-SEMARNAT-1994 de emisiones al ambiente y de la NOM-022-SEMARNAT-2003 de conservación y protección de los humedales costeros en zonas de manglar,  y la Comisión Nacional del Agua, la CONAGUA, es la responsable de vigilar el estricto cumplimiento de la norma oficial mexicana NOM-001-SEMARNAT-1996 de aguas residuales que son vertidas a cuerpos de agua federales. Por otra parte, la SEMARNAT, a través de la Dirección General de Calidad de Aire y Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes, es la encargada de dar seguimiento a los reportes que, obligatoriamente por Ley, tienen que presentar todas las industrias por medio de la Cédula de Operación Anual (COA) respecto de sus emisiones contaminantes; de tal manera que la autoridad disponga de todos los elementos para evaluar la correcta operación y funcionamiento de la planta industrial.

Con esto queda claro que, a pesar de contar con estos dos organismos y con suficientes leyes, normas oficiales mexicanas y reglamentos que nos obligan a proteger nuestros recursos naturales, la realidad de nuestra gestión ambiental es otra. Los pésimos resultados están a la vista. Este es el mejor ejemplo del fracaso de todas nuestras políticas ambientales, implementadas desde hace 23 años, en donde proteger nuestro medio ambiente es solo un buen deseo y un discurso oficial.

La jueza séptima de lo civil en el Estado de Veracruz Emma Villagómez Ordóñez, desde el 25 de noviembre de 2010, dictó sentencia en firme dentro del juicio 04/2005 en contra de la Comisión Federal de Electricidad que la obliga a la restauración, remediación y saneamiento de la Laguna de Tampamachoco mediante un programa a 20 años con un valor aproximado de 1,582 millones de pesos; y a casi 2 años de esa fecha la CFE no ha querido ejecutarla. No sabemos cuáles son las razones que tiene o dice tener para estar en desacato de un mandato judicial que puede restablecer gradualmente este valioso ecosistema costero y sobre todo regresarles a estos pescadores la esperanza de seguir viviendo.

Termoeléctrica Adolfo López Mateos

28 Propuestas Ambientales para Enrique Peña Nieto

Ing. Carlos Alvarez Flores

Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.

Debo decir que la Sustentabilidad es la única condición que podrá permitir a las siguientes generaciones seguir teniendo suficientes recursos naturales (agua, aire, suelo y alimentos) para subsistir como especie. Si no entendemos esto, entonces estamos destinados a ser una más de las especies en extinción. El problema ambiental es el más grande reto al que se enfrentará la humanidad en los próximos 100 años. Hemos fracasado, no solo a nivel global, como lo pudimos ver en la Reunión de Río + 20 en junio de 2012, fué un total fracaso. En nuestro país, tendremos (todos) que abordar el problema de diferente maneraLa cifra que INEGI publicó el en mayo del 2011, reporta que en el año 2009, la actividad económica en nuestro país, México, fue responsable de un costo ambiental del 7.9 % del Producto Interno Bruto (PIB) que equivale a 941,670 millones de pesos.

Condición Ambiental 

No es importante solo la Agenda Verde o para ser más claros, el Conservacionismo. Sabemos que la Biota (oxígeno, captura de Carbono y Biodiversidad) es parte fundamental de nuestra subsistencia en el Planeta. También lo son la Agenda Azul (agua) y la Agenda Gris (residuos). Pero debo agregar otras: la Agenda Política y la Agenda Educativa. Sin cambios sustanciales en estas dos, tampoco podremos avanzar.

La Agenda Gris, es la que se refiere a la contaminación química, que sin lugar a dudas es lo que nos está envenenado. No es la falta de árboles o de manglares o de ciertas especies vegetales lo que nos mata en forma directa. Sino que son los agentes tóxicos a los que estamos expuestos día con día, durante muchas horas, los que nos colocan en una muy peligrosa condición de exposición crónica. Nadie puede negar que son los agentes tóxicos los que nos están enfermando. Continue reading

22 de abril, Día de la Tierra y 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente.

Ing. Carlos Alvarez Flores  

Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.

El 22 de abril, celebramos el Día de la Tierra y el 5 de junio, el Día Mundial del Medio Ambiente. Creo que en este 2012, no tenemos mucho qué festejar. La relación que hemos tenido con nuestro Planeta, no ha sido positiva. En primer lugar debo decir que el crecimiento poblacional en los últimos 210 años, ha sido inusitado. Tardamos 1,800 años en llegar a ser 1,000 millones de habitantes. Hoy en el año 2012 somos ya 7,000 millones. Esto como resultado de la ciencia y la tecnología que nos han dado mayor espectativa de vida. Pero desde el punto de vista medioambiental es una mala noticia. Ya que el gran ecosistema, nuestra casa: La Tierra, tiene recursos naturales finitos. Y nuestra “huella ecológica” ya excede con mucho al propio Planeta. Esto quiere decir que los recursos naturales ya no alcanzan

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Basura Oceánica en las Playas de Mahahual, 2012.

Ing. Carlos Alvarez Flores

Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.

Ubicadas a 145 kilómetros al noroeste de Chetumal, las preciosas playas de Mahahual, en el corazón de la Costa Maya, son el destino turístico más reciente en México. La Costa Maya se localiza en sureste del Caribe Mexicano. En el norte se encuentra Sian Ka´an Reserva de la Biósfera y en el sur se localiza el Parque Marino de Xcalak. El Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM) abarca 1,000 km desde isla Contoy en la punta de la Península Yucateca hasta Bay Islands en Honduras.

Mahahual es un pequeño pueblo tradicional de pescadores, Continue reading

El agua como indicador ambiental y de salud.

http://www.uam-lerma.mx/blog/wp-content/uploads/2011/01/cuenca2.jpgIng. Carlos Alvarez Flores

Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.

En Marsella, Francia del 12 al 17 de marzo del presente año, se llevó a cabo el 6º Foro Mundial del Agua, en el que participaron casi 20,000 personas de 159 países del Mundo. Los primeros cinco Foros, fueron en Marrakesh, Marruecos en 1997; La Haya, Países Bajos en 2000; Kyoto, Japón en  2003; México, D.F. en  2006 y Estambul, Turquía en 2009. Y en todos los casos llegamos a la misma Continue reading

Los metales pesados y su toxicidad.

batteriesIng. Carlos Alvarez Flores

Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.

Los metales pesados como el Plomo, Cromo, Cadmio. Níquel y el Mercurio nos pueden generar leucemia, cáncer de huesos, cáncer de pulmón, cáncer de mama; nos generan desórdenes psicológicos, posibles daños en el ADN, daños al sistema nervioso central, daño al sistema inmunológico, diarreas, dolor de estómago y vómitos severos. Afectaciones al riñón y también pueden causar esterilidad. Desafortunadamente en nuestro país Continue reading