22 de abril, Día de la Tierra y 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente.

Ing. Carlos Alvarez Flores  

Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.

El 22 de abril, celebramos el Día de la Tierra y el 5 de junio, el Día Mundial del Medio Ambiente. Creo que en este 2012, no tenemos mucho qué festejar. La relación que hemos tenido con nuestro Planeta, no ha sido positiva. En primer lugar debo decir que el crecimiento poblacional en los últimos 210 años, ha sido inusitado. Tardamos 1,800 años en llegar a ser 1,000 millones de habitantes. Hoy en el año 2012 somos ya 7,000 millones. Esto como resultado de la ciencia y la tecnología que nos han dado mayor espectativa de vida. Pero desde el punto de vista medioambiental es una mala noticia. Ya que el gran ecosistema, nuestra casa: La Tierra, tiene recursos naturales finitos. Y nuestra “huella ecológica” ya excede con mucho al propio Planeta. Esto quiere decir que los recursos naturales ya no alcanzan


para abastecer nuestras necesidades y que a este ritmo, necesitaríamos más de dos Planetas, para evitar el colapso. No estamos reconociendo esta grave condición.

Estamos cansados de escuchar a los líderes políticos del mundo que están “muy interesados” en llevar a cabo un “Desarrollo Sustentable”. Pero en la práctica, los grandes y poderosos países no quieren obligarse a reducir sus emisiones de Gases Efecto Invernadero, GEI (principalmente Metano, CH4 y Bióxido de Carbono, CO2) que están generando el Calentamiento Global. En un cálculo conservador, sabemos que los 3 principales países: China con 8,000, Estados Unidos de Norteamérica, con 6,000 y la India con 2,000 millones de toneladas anuales de emisiones de GEI, equivalen al 50 % de las emisiones totales en el Planeta. Y ellos, simplemente hacen caso omiso del Protocolo de Kyoto. Seguimos siendo víctimas de la “Economía del Petróleo”. Estamos llegando tarde al uso y aprovechamiento de la enorme energía solar que día con día llega a nuestro Planeta. Si fuéramos lo suficientemente responsables podríamos haber desarrollado desde hace 50 años, la tecnología necesaria para aprovechar la energía que recibimos en 24 horas a nivel planetario y con ella, podríamos abastecer de energía eléctrica a los 7,000 millones de habitantes durante un año. Seguimos produciendo automóviles de gasolina, como si no supiéramos que debemos dejar de usarlos. Ya tenemos más de 1,000 millones de ellos. Seguimos sin desarrollar verdaderamente los autos eléctricos o con celdas de Hidrógeno. Solo Alemania ha podido empezar a revertir esta tendencia del uso del automóvil. No estamos dando un manejo eficiente y racional del agua dulce. No hemos sabido aprovechar debidamente el agua de lluvia. Seguimos dilapidando nuestros recursos naturales para satisfacer nuestras “necesidades modernas” diría yo, “necesidades urbanas”.

Generamos conservadoramente 2,500 millones de toneladas anuales de Residuos Sólidos Urbanos (basura), 100 millones de toneladas anuales de Residuos Peligrosos, 300 millones de toneladas anuales de Residuos Biológico-Infecciosos y 10 millones de toneladas anuales de Residuos Electrónicos, eso sin contar 1,000 millones de toneladas anuales de “jales mineros” (residuos con metales pesados). Somos víctimas del Sistema Económico Mundial que nos tiene presos con esta nueva moda: el consumismo desmedido. Ahora tenemos decenas de artículos que tienen una vida muy corta, una obsolescencia inmediata. Desde los nuevos autos hasta la botella de PET (polietilentereftalato), pasando por los teléfonos celulares. Tampoco hemos desarrollado la tecnología para aprovechar las energías geotérmica y la de las corrientes marinas. No estamos reforestando nuestro Planeta, como debiéramos hacerlo desde hace 60 años. Seguimos talando aproximadamente un millón de hectáreas diariamente. Pocos países, como Gabón, Corea del Norte y Costa Rica han demostrado que sí se puede reforestar.

En cuanto al manejo de las Sustancias Químicas que afectan nuestra salud y obviamente la del Planeta, me refiero a los Convenios o Acuerdos Globales, como el Convenio de Estocolmo, Rótterdam y Montreal, su avance y cumplimiento es muy lento, debido a que los países que las producen se resisten a dejar de lucrar con la salud de los humanos. No existe un verdadero compromiso global para dejar de enfermar al Planeta. Seguimos anteponiendo los intereses económicos en lugar de desarrollar nuevas sustancias de origen orgánico, biodegradables, sintetizadas a partir de la biota, para dejar de usar los derivados petroquímicos, en colores, sabores, aromas, etc. Desgraciadamente la contaminación por estos agentes tóxicos del aire, del suelo y de nuestros ríos, lagos y el mismo océano, sigue en aumento. No hemos logrado convencer a los países ricos de que dejen de promover sus plaguicidas altamente tóxicos que siguen vendiéndonos a los países pobres.

Tampoco hemos sido cautos con la explotación de nuestros recursos marinos. Por ejemplo Japón no quiere dejar de cazar ballenas, a pesar de permanentes presiones internacionales. Estamos “sacando” literalmente, más de 120 millones de toneladas anuales de productos del mar. Hace 60 años, solo extraíamos unos 18 millones de toneladas anuales. No estamos permitiendo que el gran ecosistema marino se recupere. Ahora estamos contaminando los mares, más que nunca en nuestra historia. Tenemos decenas de miles de yates para “pesca deportiva” y unos 4,000 barcos de carga que anualmente están transportando más de 500 millones de contenedores, que exige el nuevo “comercio global”. También tenemos cientos de buques petroleros, graneleros y embarcaciones militares, generando decenas de toneladas diarias de Residuos Sólidos Urbanos que indebidamente son arrojadas al mar y que ahora llegan a muchas playas del mundo llevadas por las grandes corrientes marinas, creando un nuevo problema: la Basura Oceánica.

Respiramos diariamente en nuestras megaciudades aire contaminado no solo con los tradicionales “contaminantes criterio”, me refiero a PM2.5 PM10, SO2, NO2, Pb, Ozono, sino que ahora ya sabemos, de acuerdo con la Organización Mundial dela Salud, que existen otras 17 sustancias tóxicas que están en el aire ambiente, que nos generan cáncer y que en la mayoría de países del mundo ni siquiera las estamos monitoreando. Realizamos cada 24 horas cuando menos unos 40,000 vuelos de aviones que circundan el globo. Generando contaminación no solo de contaminantes químicos, sino también de ruido. Se extinguen diariamente cuando menos 10 especies de vida. Estamos provocando miles de incendios de nuestros bosques diariamente, generando peligrosas cantidades de Dioxinas y Furanos que nos envenenan, sin saberlo. Y con todas nuestra actividades cotidianas, seguimos calentando el Planeta, con las graves consecuencias del Cambio Climático, que todos conocemos. En pocas palabras, nuestra forma “civilizada” de vivir en este Planeta, simplemente es insostenible. En un Reloj Imaginario de 5. 6 horas, que representa la edad de la tierra, según los expertos es de 4,600 millones de años. El homo sapiens apareció hace unos 200,000 años, o sea llegamos hace sólo 1 segundo en este reloj imaginario. Y en ese corto tiempo, ya hemos trastocado el maravilloso equilibrio en que estaba nuestro este preciado Planeta Azul. Con lo que se demuestra que somos la especie más depredadora e irresponsable sobre el Planeta. Te invito a que reflexiones sobre este tema. No es poca cosa, simplemente estamos acabando con nuestra casa.

 

 

1 comentario sobre “22 de abril, Día de la Tierra y 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente.

  1. Excelente tu artículo, Carlos. Nadie mejor que tú para explicar los desastres ambientales que estamos provocando. Ningún gobierno quiere asumir su responsabilidad política-ambiental de manera urgente y definitiva. Ni los ciudadanos adquieren su responsabilidad social-ambiental ni siquiera porque este planeta es el que heredarán sus hijos. Saludos.

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